Análisis

ârdago del BCE: no permitirá reestructurar deuda griega

El Banco Central Europeo parece decidido a evitar a toda costa -al menos, por el momento- una reestructuración de la deuda griega. La autoridad bancaria ha amenazado con cerrar el grifo a la banca griega en caso de reestructuración. El miembro del consejo Jürgen Stark ha advertido que, si se prorrogan los vencimientos, no aceptará deuda helena como colateral en operaciones de financiación del banco.

"De acuerdo con nuestras obligaciones estatutarias, una reestructuración minaría los requisitos de colateral de la deuda pública griega", señaló en Atenas. Esto quiere decir que los bancos griegos no podrían pedir dinero en el BCE dejando como garantía bonos del Tesoro, y en la práctica implicaría una crisis de liquidez para la banca griega, que privada de la financiación del BCE (y con la bancaria igualmente cerrada) duraría apenas unos días o unas horas. La banca griega ha captado 87.000 millones del BCE, la mayoría con garantías de deuda pública.

Es, quizá, la muestra más seria de que la autoridad europea no está dispuesta a aceptar una reestructuración de la deuda griega, después de que esta semana el Eurogrupo abriese la puerta a una ampliación de los vencimeintos. Según un artículo del Financial Times, Trichet abandonó una reunión de ministros de finanzas en desacuerdo con esta posibilidad propuesta por Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo.

Dado que las consecuencias de una quiebra descontrolada del sistema financiera griego sería inasumibles para la zona euro, algunos economistas interpretan estas declaraciones como una forma de marcar en territorio en la negociación. "Están jugando sucio para ganar tiempo", señaló a Reuters un analista de Crédit Agricole. "Si Grecia sigue sin cumplir sus programas en tres o seis meses, el BCE podría empezar a cambiar sus declaraciones".

En todo caso, el banco lo ha dejado claro. A día de hoy, no da su consentimiento para reestructurar su deuda griega. Y, aunque algunos analistas consideran que cumplir la amenaza de cerrar el grifo a la banca helena sería suicida para la zona euro, la mejor baza sigue en manos de Trichet.