Rebajará cinco céntimos su enseña L&M en respuesta a la subida de impuestos del Gobierno

Philip Morris desencadena una nueva guerra de precios en el tabaco

Al igual que ocurrió en el año 2006, el grupo Philip Morris ha decidido tirar por la calle de en medio y enfrentarse al Gobierno y a sus decisiones de política fiscal. Hoy, la filial española de la multinacional estadounidense publicará en el Boletín Oficial del Estado los nuevos precios vigentes para sus marcas. Rebajará cinco céntimos las cajetillas de su enseña L&M, mantendrá sin cambios las de Marlboro y subirá las de Chesterfield.

Philip Morris desencadena una nueva guerra de precios en el tabaco
Philip Morris desencadena una nueva guerra de precios en el tabaco

La decisión de Philip Morris no es solo una decisión tomada con el objetivo de robar puntos de cuota de mercado a sus competidores, principalmente Altadis. Según fuentes del sectos, "hay que interpretarla en clave de guerra contra la polítical del Gobierno, que el pasado 3 de diciembre decidió subir los impuestos especiales del tabaco". Entonces Elena Salgado aseguró que la subida de impuestos buscaba un doble efecto; una recaudación adicional de 780 millones y apoyar la entrada en vigor de la nueva ley del tabaco.

El aumento se concretó entonces en un alza del tipo impositivo específico desde 10,2 hasta 12,7 euros por mil cigarrillos y en la elevación del impuesto mínimo hasta 116,9 euros por mil cigarrillos desde los 91,3 euros en los que estaba hasta entonces en la actualidad.

Por lo que respeta a la picadura de liar, el impuesto específico paso de seis euros por kilo a ocho euros, mientras que el impuesto mínimo se elevó de 50 a 75 euros por kilo, al objeto de reducir el diferencial de precio con los cigarrillos.

Y para garantizar la neutralidad fiscal entre cigarrillos, picadura de liar y el resto de labores del tabaco, los tipos impositivos aplicables a estas últimas se elevaron del mismo modo, del 14,5% al 15,8%, lo que supuso una proporción similar a la aplicada para los cigarrillos.

A tenor de las cifras que maneja el sector ninguno de los dos objetivos que perseguía el Gobierno se está logrando de momento. En el primer trimestre la recaudación por tabaco ha caído en 120 millones de euros y el consumo no experimenta descensos. Lo que sí se ha producido en cambio es un traslado hacia marcas de menor precio y, sobre todo, a tabacos de picadura y liar de mucho menor precio.

En todo caso, analistas del sector aseguran que la decisión de Philip Morris tendrá un efecto demoledor en el sector, "todo el mundo en la industria estaba esperando la puesta en marcha de una medida similar por alguna de las compañías grandes. Ya que la situación del mercado está cerca de ser considerada como insostenible, acosada por una ley enormemente restrictiva del consumo y agobiada por el alza impositiva que está provocando un enorme incremento del contrabando".

Las perspectivas a corto y medio plazo por esta combinación de factores no pueden ser más pesimistas y la industria, con Philip Morris a la cabeza, tendrá que golpear ahora donde más le duele al Gobierno; en su debilitado y sensible flanco económico.

Es de prever que la situación inaugurada por la multinacional estadounidense corra como un reguero de pólvora. Si se atiende a la tradición de réplica de precios inmediata que adopta la industria, el efecto de la bajada de L&M se trasladará en los próximos días a otras marcas del sector.

De acuerdo con la fuentes citadas, el movimiento de Philip Morris aunque claro y meridiano para el resto del sector y sobre todo para la ministra de Economía Elena Salgado, está lejos de ser todo lo contundente que podría haber sido. Es decir, los responsables de la filial española del grupo Altria han decidido tocar solo el precio de una de sus marcas importantes pero no premium, y por el momento han desestimado hacerlo en su enseña top, Marlboro, que han decidido, según las fuentes citadas, mantenerla en sus precios actuales (4,25 euros por cajetilla).

El movimiento de la multinacional se produce justo dos semanas después de que el grupo británico BAT incrementara el precio de sus marcas en España, diez céntimos, y Altadis respondiera la pasada semana subiendo sus marcas en la misma cuantía. Por tanto, el escenario cambia radicalmente de contexto.

"Responderemos si hay un movimiento brusco"

Philip Morris reproduce con su movimiento la misma sacudida que produjo en el sector en 2006. Entonces la guerra de precios que desencadenó dejó tocadas las finanzas de Altadis, propiciando la opa que la llevó a Imperial Tobacco. Ahora la situación es distinta y su fortaleza se encuentra en ser una filial de Imperial, entonces estaba sola. Y la alta dirección de la compañía lo tenía claro el pasado mes de marzo cuando, en declaraciones a CincoDías, aseguraron que Altadis no quiere desencadenar las hostilidades, pero tampoco las rehúye. "No queremos realizar ningún movimiento brusco de precios, porque estas guerras lo único que consiguen es hacer perder dinero a todo el mundo". "Pero está claro que si alguien hace un movimiento brusco, responderemos". Para ello, aseguraron, tienen el respaldo financiero de su matriz. "Altadis es rentable, más que otras empresas de consumo en España, nuestro balance es muy sólido", recalcaron.