La banca siempre gana, sobre todo si es de Wall Street

¿Es posible apostar y ganar siempre? En principio, y salvo que uno haya comprado, en uno de sus viajes en el tiempo, un almanaque deportivo de los próximos años (como los protagonistas de Regreso al Futuro), esto solo es posible para la gran banca de Wall Street. Todos los días juega a la Bolsa, y todos los días gana.

Ni el devastador terremoto de Japón ni las dudas sobre la zona euro. En cada uno de los 64 días hábiles del primer trimestre, los traders de Bank of America Merrill Lynch ganaron dinero. Y, aunque seguramente vengan de las mejores facultades de matemáticas, su éxito tampoco es exclusivo, sino compartido por los de JP Morgan, que también hicieron pleno en el trimestre. Un poco atrás quedaron los traders de Goldman Sachs, con un día de pérdidas, mientras Morgan Stanley perdió dinero en las operaciones por cuenta propia en tres jornadas.

En un mercado cada día más volátil, donde pasan cosas como que la plata pierda un tercio de su valor en una semana, los peces gordos se mantienen a flote. Si para el particular el predominio de la operativa realizada por máquinas y la cada vez mayor correlación entre los activos es un campo de minas, el sector está encantado. Solo Goldman ingresó por esta operativa 6.650 millones de euros.

La coyuntura es especialmente favorable: Bolsa al alza, tipos en mínimos y alta volatilidad en el mercado. Normal que, así, el sector esté levantado en armas contra la llamada ley Volcker, que limita la capacidad de los bancos que captan depósitos para operar en el mercado. Quizá esta pelea también ayude a explicar por qué Goldman no utiliza la palabra "trading" cuando presenta resultados.

Estas grandes entidades de Wall Street son, desde la crisis financiera de 2008, bancos comerciales como cualquier otro, pues esta condición era necesaria para poder acceder al dinero de la Reserva Federal. Pasada la época de necesidades, y rescatado el sector con el dinero del contribuyente, la ruleta ha vuelto a girar, y más engrasada que nunca, para los maestros de las finanzas.