La empresa reclama al Gobierno en concepto de daño emergente y lucro cesante

Instalaza pide 40 millones por la prohibición de las bombas de racimo

Instalaza ha reclamado al Ejecutivo una compensación de 40 millones en concepto de daño emergente y lucro cesante después de que España decidiera prohibir las bombas de racimo. La empresa era el único fabricante español que quedaba de este tipo de munición, con sus MAT-120, utilizados por las tropas de Gadafi.

Instalaza pide 40 millones por la prohibición de las bombas de racimo
Instalaza pide 40 millones por la prohibición de las bombas de racimo

La decisión del Gobierno de España de aprobar una moratoria unilateral al uso, producción y ventas de las bombas de racimo en julio de 2008 perjudicó seriamente el negocio de Instalaza, una empresa zaragozana que era el único fabricante español de este tipo de artefactos en ese momento, con sus granadas de mortero MAT-120.

Por eso, la compañía ha presentado al Ejecutivo una reclamación por pérdida patrimonial por un importe cercano a los 40 millones de euros, según consta en las últimas cuentas públicas de la empresa correspondientes al ejercicio de 2009.

Instalaza exige esta cantidad por la prohibición de las MAT-120 en concepto de daño emergente y lucro cesante por venta "en siete países". Sus responsables afirman que su petición está "perfectamente razonada y explicada" y destacan que el Ejecutivo la ha aceptado a trámite "sin agotar plazos ni recurrir al silencio administrativo".

Desde la empresa no atendieron la petición de información de este diario sobre cuál ha sido el resultado de esta reclamación. Por su parte, desde el Ministerio de Defensa afirman no haber recibido ninguna petición en este sentido.

Entra en pérdidas

En las cuentas de 2009, el auditor también expresa su incertidumbre sobre el valor recuperable de las existencias de este tipo de bombas, que ascienden a 3,9 millones de euros, y de los gastos de I+D asociados, valorados en 990.275 euros. El informe señala que estas cantidades solo se podrán recuperar si las bombas se venden en el exterior (algo prohibido) o si se compensa en línea con el acuerdo que Defensa cerró para la eliminación de las bombas de racimo.

Instalaza cerró 2009 con unas pérdidas de 127.499 euros, tras facturar 6,06 millones de euros, un 42,6% menos que el año anterior. Una caída que los gestores de la empresa que preside Leoncio Muñoz atribuyen a la crisis económica y a la prohibición de las MAT-120.

La situación ha obligado a la empresa a poner en marcha una política de reducción de costes de estructura, con jubilaciones, reducciones de jornada y expedientes de regulación. En 2009, la compañía ajustó la plantilla en 78 personas.

A la hora de reclamar una indemnización al Gobierno, Instalaza no especifica con qué países tenía acuerdos para la venta de las bombas de racimo. Lo único que se sabe es que uno de sus clientes era Finlandia, donde ganó un concurso para el suministro de los artefactos y para transferencia de tecnología a la empresa local Patria; y otro Libia, como se pudo comprobar con la reciente aparición de restos de las MAT-120 tras algunos de los bombardeos del Ejército de Gadafi sobre la ciudad de Misrata.

La entrada en el mercado libio, conseguida en 2007, supuso un cambio "sustancial" para las exportaciones de la empresa, en palabras de sus gestores, que en su momento destacaron que el contrato se pudo lograr tras superar "muchas reticencias".

El actual Jemad aprobó la venta a Libia

La venta de bombas de racimo por parte de Instalaza al régimen libio de Muamar Gadafi contó con el visto bueno de la Dirección general de Armamento y Material del Ministerio de Defensa, que en 2007 estaba a cargo del actual Jefe de Estado Mayor de la Defensa (Jemad), el general del Aire José Julio Rodríguez.

Como todas las operaciones de venta de armamento, la transacción tuvo que contar la aprobación de la Junta Interministerial Reguladora del Comercio Exterior de Material de Defensa y de Doble Uso. Esta junta está presidida por el secretario de Estado de Comercio, vicepresidida por el de Exteriores, y cuenta con la participación del director general de Asuntos Estratégicos y de Terrorismo; del director de Inteligencia del CNI; del director general de Armamento y Material; del director del departamento de Aduanas de al Agencia Tributaria; del director adjunto operativo de la Guardia Civil; del de la Policía; del secretario general de Comercio Exterior; y del secretario general técnico del Ministerio de Industria. Sus decisiones son vinculantes para la Secretaría de Estado de Comercio Exterior, que es la que otorga las licencias de exportación.

Instalaza logró tres permisos para la venta de bombas de racimo a Libia en 2007 por valor de 3,83 millones de euros. La operación se materializó a principios de 2008.

Desde febrero de 2007, el Gobierno español ya participaba en el llamado Proceso de Oslo, promovido por distintas instituciones a nivel internacional para acabar con las bombas de racimo. Ese mes, España firmó una declaración en favor de un tratado internacional que prohibiera el uso, fabricación y venta de este tipo de armamento.

Alto poder de destrucción

BOMBAS DE RACIMO Las bombas de racimo o cluster son un tipo de bomba preparada para ser lanzada desde el aire, compuesta por submuniciones o bombetas, que son liberadas a una determinada altura. Esta característica las convierte en un arma con gran poder destructivo.

PELIGRO OCULTO Estas bombas suponen un gran riesgo, ya que parte de las submuniciones que portan pueden no estallar y quedar ocultas (se calcula que entre un 5-30%), convirtiéndose en trampas mortales para la población civil. Las ONG estiman que estos artefactos han matado o herido a decenas de miles de civiles, un 25% de ellos niños, en los más de 30 países en los que se han usado.

EJæpermil;RCITO ESPAçOL Según Defensa, las Fuerzas Armadas españolas jamás han utilizado bombas racimo en ninguna de sus intervenciones. Además, en sus más de dos décadas de misiones internacionales, han desactivado más de 100.000 artefactos en países como Líbano, Afganistán, Bosnia o la antigua Yugoslavia.

CONVENCIâN DE DUBLÍN El 30 de mayo de 2008, 111 países acordaron en Dublín erradicar las bombas de racimo en 12 años. El 11 de julio de 2008, antes de la ratificación de este Convenio, el Gobierno aprobó una moratoria para prohibir el empleo, desarrollo, producción, adquisición, almacenamiento, conservación y transferencia de municiones de racimo en España.

ARSENAL El 18 de marzo de 2009, España completó la destrucción de todas las bombas de racimo que había en sus arsenales. En total, 5.589 municiones, de las que 4.600 eran granadas de mortero de Instalaza y el resto, bombas de racimo y antipistas fabricadas por empresas del grupo Maxam (propietario, por ejemplo, de Expal).