El golpe de la UE a la especulación con CDS

Hace meses que los CDS son noticia por su papel como amplificadores de la crisis de la deuda europea. Como una repetitiva letanía, cuando llegan los ataques a la deuda los políticos plantean actuaciones sobre este mercado, bajo la presunción de que estos activos no se usan para proteger impagos, sino para especular.

El debate tampoco ha ido nunca mucho más allá, ni ha alterado el eficiente funcionamiento de la máquina financiera, engrasada por el dinero barato, por más que este opaco mercado ha tenido un importante efecto arrastre sobre otros activos, como la deuda o las Bolsas. Al menos, así era hasta el viernes.

La noticia quedó un tanto solapada por la actualidad. Algo lógico tratándose de una investigación antimonopolio sobre bancos que operan en el mercado de credit default swaps, sobre el proveedor de información en este mercado y sobre la cámara de compensación... para una persona normal ninguno de estos elementos es comprensible. No es el tipo de noticia que suele abrir los telediarios.

Sin embargo, su trascendencia no puede ser infravalorada. La UE dice que Markit, de acuerdo con los 16 bancos investigados, habría impedido el acceso de terceros a los datos sobre negociación y precios en el mercado de CDS. Si 16 bancos que operan mayoritariamente en este mercado impiden otro difusor de información que no sea Markit, ellos también tendrán acceso a dicha información privilegiada. Además, no es la primera vez que Bruselas trata de introducir transparencia en los CDS.

Tenemos pues a un pequeño grupo de operadores que acapara el negocio, que juega tanto por cuenta propia como por cuenta ajena, y que dosifica con cuentagotas la información sobre este mercado. Una información que, por si fuera poco, ha desatado episodios de volatilidad extrema en Bolsas y bonos europeos. Ya se sabe que, donde un inversor ve volatilidad, otro ve beneficios.

Nada hay más valioso que tener mejor información que el de al lado. Pero, en este caso, el lucro de las entidades financieras puede ser lo de menos. En un mercado que ha apretado el torniquete sobre la deuda periférica europea hasta el punto de forzar el rescate financiero de tres países existen sospechas de acuerdos que, sobre el papel, podrían indicar tanto manipulación de mercado (por el abuso de posición en la operativa de CDS) como información privilegiada, por la difusión asimétrica de los precios. Casi nada.