Hasta situarse en 68,6 millones

Los beneficios de la filial portuguesa del Banco Santander bajan un 47,7%

El beneficio neto del Banco Santander Totta, filial portuguesa del banco español, bajó un 47,7% en el primer trimestre de este año hasta situarse en 68,6 millones de euros.

La entidad informó hoy al regulador del mercado luso de valores de sus resultados, peores que su impacto en las cuentas del Grupo anunciadas ayer en España, en las que la caída de beneficios en Portugal es del 34%.

El presidente del Santander Totta, Nuno Amado, destacó en una declaración que ante el "difícil cuadro macroeconómico y financiero del primer trimestre, la entidad dio prioridad al mantenimiento de la solidez de su balance y la eficiencia y rentabilidad operacional".

El banco optó por una gestión prudente a través de la venta de carteras de crédito y títulos, y renunció, según su presidente, a una mayor rentabilidad para reforzar sus ratios de capital y activos.

En el trimestre homólogo de 2010 el Santander Totta obtuvo un beneficio líquido de 131,3 millones de euros y a su descenso este año contribuyó sobre todo la venta de carteras, que supuso minusvalías por valor de 29,5 millones.

También tuvieron un impacto negativo en los resultados la caída del margen financiero en un 13%, la del producto bancario en un 7,9% y el aumento de imparidades y provisiones en un 51%.

En cambio, los recursos de clientes subieron un 4,2%, a 27.200 millones de euros; los depósitos se incrementaron un 14,5%, hasta 17.200 millones; y los costos operativos disminuyeron un 0,5%.

El Santander Totta, que controla un 12% del mercado bancario luso y cuenta con 700 oficinas, anunció que seguirá asegurando su solidez ante la previsible continuación de las "condiciones adversas" de la economía de Portugal.

Lisboa negocia ahora un rescate financiero de la UE ante la presión del mercado sobre los intereses de su deuda soberana, que se han redoblado con la inestabilidad política que desencadenó la dimisión del Gobierno en marzo, tras el rechazo del Parlamento a sus medidas de ajuste económico.

La crisis política, sumada a las dificultades financieras del país y la convocatoria de elecciones anticipadas el 5 de junio, ha llevado a las agencias de calificación a recortar las notas de solvencia del Estado y de los mayores bancos lusos hasta niveles cercanos al bono basura.