Se aceptan imputados "por tonterías"

Aguirre se pasa de lista

La presidenta de la Comunidad de Madrid lanzó esta semana su precampaña electoral con un mensaje de elevadísima categoría política y moral: "Los ciudadanos agradecen que en mis listas no haya imputados en el Gürtel". Muy cierto, los ciudadanos no sabemos cómo agradecer la magnaminidad demostrada por la presidenta al no incluir golfos apandadores y/o presuntos chorizos en sus listas.

Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid.
Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid.

Semejante detalle, que uno cree que ni siquiera tendría que mencionarse (se supone que va de suyo, pese al nefasto ejemplo de Camps), sirvió al diario El Mundo como apertura de su edición al día siguiente. Por la lideresa, cualquier esfuerzo es pequeño.

Pero, hete aquí que alguien debió levantar la liebre al día siguiente, hasta el punto de que, este miércoles, la propia Aguirre reconoció una aparente contradicción en una entrevista en Antena 3: "En mis listas hay gente que está imputada, pero por tonterías". Según el análisis publicado el jueves por El País, esas tonterías abarcan posibles delitos de prevaricación, malversación de caudales públicos, tráfico de influencias, negociaciones prohibidas a funcionarios, delito urbanístico, falsedad documental y delito contra la ordenación del territorio.

Esas palabras, además de un cinismo que raya en lo obsceno (¿Está feo incluir imputados de la trama Gürtel, pero es perfectamente presentable incluirlos de otros casos?), lanzan un mensaje claro: entre las reformas estructurales que tanto reclama la presidenta de la Comunidad de Madrid, deberá incluirse una urgente del Código Penal, para que de inmediato se supriman los tipos referidos en el párrafo anterior, evidentes "tonterías".

Pero quizá no sea bueno dejarse llevar por el sarcasmo. Ana Mato, vicesecretaria de Organización del PP, lo tiene bien claro al destacar la necesidad de que no se condene a una persona hasta que los jueces no se pronuncien. Cabría responderle que en este país los únicos que condenan son, en efecto, los jueces; y que, en cambio, lo que se pide a los partidos políticos es el mínimo decoro necesario para no incluir en sus listas electorales a presuntos (nunca se insiste suficientemente) chorizos. ¿Será que no tienen suficientes voluntarios con expediente inmaculado?

Claro que hablamos de Ana Mato, a quien "no le consta" que su ex marido y ex alcalde de Pozuelo, Jesús Sepúlveda, hubiese sido obsequiado con un Jaguar por -esta vez sí- la trama Gürtel, cuando todavía estaban casados. Por supuesto, desde su partido se tilda de machistas a quienes sospechan que una normal convivencia en pareja incluye vistazos ocasionales al garaje mutuo. Machistas, pero muy agradecidos a la lideresa por su generosidad infinita.