Viajes

Una boda real con un pan debajo del brazo

El enlace entre Guillermo y Kate supone 11 días de vacaciones e ingresos millonarios para Londres.

Guillermo de Inglaterra y su prometida Kate Middleton
Guillermo de Inglaterra y su prometida Kate Middleton

A pocos días de la boda del príncipe Guillermo con Kate Middleton el próximo viernes, muchos se preguntan si el enlace contribuirá a evitar una recaída en la recesión en Reino Unido. El turismo, la aviación y los pequeños comerciantes saldrán ganando, pero algunos economistas alertan que los 11 días de vacaciones que ha dado el Gobierno de manera extraordinaria pueden perjudicar a muchos otros sectores.

Se calcula que 4.000 millones de personas seguirán el enlace del nieto de la reina Isabel II en televisión, una publicidad descomunal que todas las industrias aprovecharán para hacer caja. La oficina de turismo británica, Visit Britain, calcula que solo ese día Londres ingresará entre 13 y 15 millones de libras (entre 14,5 y 17 millones de euros).

Los datos del Centro de Investigación del Comercio Minorista estiman que la venta de bebida y comida puede aumentar en 160 millones de libras durante abril. Además, prevé que los pequeños comerciantes reciban un impulso de 370 millones de libras en ventas. En total, el sector espera ingresará 530 millones en comparación con los 241 millones en abril de 2010.

Mientras se espera que la fiesta contribuya a la solución por la que los políticos se devanan los sesos, en la calle el significado de la palabra souvenir se emplea para abarcar los innumerables formatos de una pujante fiebre mercantil. Se venden tours para visitar los escenarios emblemáticos de la historia de amor, muñecos nupciales, muñecos Pin y Pon, copias de la ropa de Kate o incluso condones "para un placer real". El 29, las parejas que se llamen William y Catherine podrán optar a noches de hotel gratis y entrada libre en el London Eye. Se calcula que solo en venta de recuerdos se facturarán 200 millones de libras.

Pero muchos se plantean hasta qué punto ayuda un evento así en medio del mayor recorte presupuestario que se recuerda. Con motivo de la boda se ha añadido un puente a los dos que suelen tener los británicos en Pascua, y muchos han logrado encadenar 11 días de vacaciones. Algunos economistas aseguran que tal parón no es, precisamente, lo que necesita un país que aún está en riesgo de recaer en la recesión.

Stefan Szymansky, experto de la Cass Business School de Londres, asegura que es "discutible" que un evento público pueda levantar la economía de un país, especialmente si no se construye infraestructura para la ocasión. "La boda será solo una ayuda a corto plazo para algunos negocios", apostilla.

Visit Britain defiende que ellos sí obtendrán resultados del evento a largo plazo. "Aprovecharemos el efecto vitrina para elevar nuestro perfil en otros mercados. Se espera que este año el número de turistas en Reino Unido se eleve a 30 millones, un 1% más que el año pasado", asegura Sandle Dawe, la consejera delegada de la oficina de turismo.