La prima continúa disparada

La Bolsa de Atenas se desploma por el miedo a la reestructuración

El fantasma de la reestructuración sobrevuela Atenas. El miedo a que el Gobierno heleno se declare incapaz de afrontar sus obligaciones de pago está hundiendo la Bolsa griega en una jornada que en el resto de Europa está siendo calramente positiva.

La tragedia helena continúa. Los rumores sobre una posible reestructuración de la deuda son cada vez más difíciles de acallar y los operadores castigan, más si cabe, todo lo que huele a Grecia. Hoy en una jornada de calma y beneficios abultados en las principales Bolsas europeas, el parqué de Atenas cae con fuerza. Un descenso cercano al 3% que en todo el Viejo Continente solo sigue Irlanda con una caída de apenas medio punto porcentual. Aún así, si el campo bursátil se presenta árido, de la deuda es mejor ni hablar.

El mercado de bonos continúa haciendo sangre con los tres países rescatados, con especial énfasis en Grecia que sigue batiendo récords día tras día. Los bonos a una década, utilizados como referencia, del país mediterráneo rozan el 15% de interés ofrecido, subiendo en tan solo una sesión 26 puntos básicos. Irlanda y Portugal no se quedan atrás con incrementos de 17 y 23 puntos; el segundo siendo especialmente castigado por otra decepcionante subasta. Una situación que por lo menos indica que, a pesar de tensiones puntuales, España ya ha salido del vagón de estados peligrosos. El diferencial nacional se reduce y la rentabilidad también cae.

En el mercado de CDS (Credit Default Swaps) las cosas no pintan mejor. Los seguros de impago para garantizarse ante una posible quiebra de Grecia siguen imparables. Para cubrir una emisión helena por importe de 10.000 euros en letras a cinco años ya hay que pagar 1.367 euros. Máximos históricos que comparado con los 241 euros que cuesta asegurarse ante España muestran la psicosis de unos operadores que ya empiezan a descontar la reestructuración.

¿Qué supondría una reestructuración de la deuda griega?

Analistas, operadores y líderes políticos no dejan de especular con la posibilidad de que Grecia anuncie que su nivel de deuda es inasumible y tenga que solicitar la reestructuración de la misma. Pero la pregunta que se plantea es, ¿qué implicaciones tendría una decisión de este tipo?

Teóricamente, una reestructuración no es más que una renegociación de las obligaciones de pago, es decir asumir que no se pueden afrontar los plazos y tipos de interés que se tienen fijados e intentar acordar unos nuevos con los acreedores. Una situación que cuando se da en estados suele conllevar una quita del principal, no devolviendo el 100% de lo que han entregado los inversores.

El problema que se plantea con Grecia es que se mantiene bajo el paraguas de la UE y el FMI, instituciones que le concedieron un préstamo bilateral de 110.000 millones de euros con vencimiento en 2013 . Esta circunstancia hace que sea muy dificil que Atenas pueda declarar una reestructuración, ya que sus principales acreedores lo considerarían "catastrófico" al transmitir la idea de que el mecanismo de rescate es inútil. Además una decisión unilateral por parte del estado heleno podría conllevar un veto en los mercados internacionales como ya le pasase a Argentina hace diez años.

"El volumen de deuda griego es inasumible y todo el mundo sabe que al final habrá quita, pero ahora no es el momento. Esta situación se debe de producir sin estar anunciándolo y por lo menos en 2013", explica José Carlos Díez de Intermoney. La idea parece clara, los dueños de bonos acabarán pagando el pato, pero todavía no, por lo menos habrá que esperar un par de años.