Nuevo enfrentamiento

Anfac acusa a Faconauto de torpedear las negociaciones

La asociación de fabricantes acusa al representante de los concesionarios de torpedear la mesa de negociación del código de buenas prácticas del sector, que debería funcionar mientras se promulga la futura ley de distribución.

La asociación de fabricantes Anfac acusa a Faconauto, representante de los concesionarios, de torpedear las negociaciones del código de Buenas Prácticas del sector, que debe funcionar tras la promulgación de la futura ley de distribución y que se habían comprometido a elaborar en un plazo máximo de tres meses.

Anfac critica la carta que Faconauto envió el pasado jueves al Ministerio de Industria, donde pedía un listado de principios de buenas prácticas no especificadas y exigían que un sistema de arbitraje se incluyese en el código, punto que Anfac rechaza de plano. No obstante, los fabricantes se muestran dispuestos a seguir con las negociaciones, esté o no esté Facoaunto.

Se reabre el conflicto

De esta forma, se reabre el enfrentamiento entre Anfac y los concesionarios, que tiene su origen en la enmienda sobre distribución aprobada para ser incluida en la Ley de Economía Sostenible. æpermil;sta norma, que fue impulsada por Faconauto, obligaba a los fabricantes a recomprar aquellos vehículos que estaban en stock pasados dos meses desde su llegada a los concesionarios, aunque sólo las unidades que no habían sido pedidas por éstos.

Faconauto defendía que con el nuevo marco legal los precios de los vehículos podrían bajar entre 400 y 500 euros, y se reducirían los costes financieros de los stocks de los concesionarios ya que los fabricantes no podrían imponer volúmenes de compra superiores a los que ellos pedían. También argumentaban que, de esta manera, se protegían miles de puesto de trabajo.

Desde Anfac no sólo se consideró falsa la afirmación de que los precios bajarían entre 400 y 500 euros sino que el efecto sería el contrario, ya que los fabricantes tendrían que aumentar en miles de millones de euros sus provisiones para afrontar posibles indemnizaciones y devoluciones de stock, además de producirse un incremento en los costes de distribución. Ante esa situación, los fabricantes se planteaban asumir la comercialización de sus propios productos, ya que consideraban que si sólo ellos asumían todo el riesgo económico no tenía sentido el nuevo sistema de distribución aprobado.

Su presidente, Francisco García Sanz, acusó a Faconauto de no haber explicado bien la nueva norma ni sus consecuencias a los partidos. Por su parte, el presidente de la patronal de los concesionarios, Antonio Romero-Haupold, reprochó a Anfac el no haber querido negociar en 15 años un nuevo marco legal.

Ante el cruce de acusaciones y el deterioro progresivo entre los dos principales eslabones del sector de la automoción, el Ministro de Industria Miguel Sebastián se vio obligado a intervenir, aunque anteriormente ya había dejado clara su postura al afirmar que la nueva Ley de Distribución era "mala para todos". Su mediación se tradujo en un acuerdo para dejar sin efecto la norma en discordia y volver a la situación anterior, desde la cual iniciar un proceso de negociación de tres meses entre todas las partes para elaborar una Ley de Contratos de Distribución favorable para todas las partes, así como un Código de Buenas Prácticas en la distribución, cuya elaboración parece bloquearse tras el anuncio de hoy de Anfac.