A fondo

RTVE, demasiados asuntos pendientes

La reforma de RTVE emprendida por el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, ya desde su primer mandato, es sin duda la de mayor calado en los últimos años.

Han sido medidas como la constitución de una nueva corporación sin el peso de la deuda millonaria que lastraba al antiguo ente público; como la reforma del consejo de administración y la creación de la figura del presidente, con una fórmula que intenta limitar las injerencias de los partidos políticos; como la obligación de contar con un mandato marco que acote la labor de servicio público de la radiotelevisión española; o como la supresión de la publicidad y la limitación presupuestaria para tratar de conseguir una gestión más eficiente y profesional de la empresa.

Una reforma profunda de RTVE que, sin embargo, también tiene serias sombras y empieza a acumular ya demasiados incumplimientos y asuntos pendientes como para no pensar que existe el riesgo de que se vuelva a viejas prácticas que, precisamente, se querían desterrar.

Sin renovación

No se ha renovado el consejo de RTVE, ni firmado el contrato-programa, ni hay nuevo convenio

Entre los incumplimientos legales están la renovación de parte del consejo de administración. Desde el 15 de enero del año pasado, hay seis consejeros con el mandato caducado. Son Jesús Andreu y Manuel Esteve (propuestos por el PP), Mari Cruz Llamazares (PSOE), Josep Manuel Silva (CiU), Francesc Bellmunt (ERC) y Santos Ruesga (UGT).

En un intento por evitar que el consejo de RTVE estuviera al albur de los cambios políticos, la ley de 2006 que supuso la creación de la nueva corporación contempla la renovación por mitades de los consejeros y unos mandatos de seis años, más largos que las legislaturas parlamentarias.

Sin embargo, PSOE y PP no parece que tengan prisa por cumplir con lo previsto en la norma. Se necesita el acuerdo de los dos partidos mayoritarios para nombrar a los nuevos consejeros, ya que estos tienen que contar con el respaldo de dos tercios del Parlamento.

El PSOE se comprometió con el PNV a incluir un consejero propuesto por los nacionalistas vascos, en sustitución del de ERC, a cambio del apoyo peneuvista a los Presupuestos de 2011. Pero en el PP, a priori, no hay urgencia: el posible vuelco electoral que se producirá el año que viene les colocará en una posición más favorable para ganar peso en el consejo. Máxime cuando, esperando a 2012, ya tocará renovar a todos sus integrantes. O sea, lo que quería evitar la ley.

Otro incumplimiento legal, en este caso por parte del Gobierno, es el relativo a la firma del contrato-programa de la corporación. Este documento concreta, por un lado, los compromisos del Gobierno con RTVE en materia de financiación y, por otro, las obligaciones de la corporación a la hora de prestar un servicio público. El primer contrato (son trianuales) se debería haber firmado el 30 de junio de 2008. No se hizo y el asunto se pospuso cuando el Ejecutivo reformó la financiación de RTVE.

La ley que supuso la supresión de la publicidad en la televisión pública finalmente entró en vigor el 1 de mayo del año pasado. "En el plazo máximo e improrrogable de 180 días desde la entrada en vigor de esta ley, el Gobierno suscribirá con la Corporación RTVE el contrato programa correspondiente en el que se detallará la oferta de televisión. ... Además de la oferta de televisión, se incluirá también la de radio y de los servicios conexos e interactivos y de información en línea, la programación de la Orquesta y Coro y del Instituto de Radio y Televisión Española", recoge su artículo 41. Casi un año después, Gobierno y RTVE siguen sin firmar el contrato.

Los responsables del antiguo ente público también se toman con calma la puesta en práctica de las resoluciones aprobadas por el Parlamento. En marzo del año pasado, la comisión Congreso-Senado de control de RTVE instó a la corporación a constituir una "mesa de diálogo" entre la dirección de TVE y los sindicatos para analizar la producción propia. Tras un principio de acuerdo en el último trimestre de 2010, el tema quedó paralizado. Tanto, que han sido los propios sindicatos los que, a principios de este año, han creado unilateralmente la mesa, invitando a la dirección del grupo a sumarse a ella. Invitación que no ha sido aceptada.

El propio presidente de RTVE, Alberto Oliart, ya ha avanzado que solo se sumarán a la comisión que se regule sobre este asunto en el primer convenio que tendrá la nueva corporación.

Primer convenio

Un convenio que es otra de las asignaturas pendientes del grupo. Desde que la corporación arrancó, en 2007, no tiene un convenio adaptado a su nueva realidad empresarial. Tras varios intentos, las negociaciones entre la empresa y los representantes de los trabajadores se han retomado formalmente este año, con el compromiso de firmar un texto de consenso antes del 15 de mayo. Algo que no parece probable.

La agenda de asuntos sin resolver se completa con las incertidumbres sobre la financiación del grupo. RTVE cerró 2010 con una déficit de 47,1 millones de euros, que está fuera de todas las previsiones legales. Su esperanza es que la CMT, al revisar las aportaciones de televisiones privadas y telecos, obligue a realizar ingresos adicionales (el grupo calcula que de unos 62,3 millones). De no ser así, el Gobierno tendrá que buscar una solución cuando tenga que aprobar las cuentas de RTVE en junio. Otra tarea más.