Análisis

Portugal hipoteca su futuro con un largo ajuste

La mejora del crecimiento y de la competitividad y el recorte del gasto público son los principales retos.

Portugal tuvo que tirar la toalla esta semana y solicitar el rescate de la UE. Las crecientes dificultades de financiación en un mercado que llegó a exigir tipos del 10% a los bonos portugueses hizo inevitable un acontecimiento que se veía venir desde hace meses. Destinar demasiados recursos al pago de intereses frena la mejora de la actividad, al tiempo que hace menos efectivas las medidas de ajuste adoptadas para reducir el déficit. Una espiral insostenible para un país como Portugal, aquejado además de falta de crecimiento desde hace años. Las ayudas, estimadas en unos 80.000 millones, garantizarán los compromisos de pago a medio plazo a cambio de más sacrificios y la clave está en ver si las recetas de austeridad que se le imponen al país son las adecuadas para reconducir las cuentas públicas sin desatar una profunda recesión.

"El principal reto del país es recobrar la credibilidad de los mercados. Será difícil con una deuda sobre PIB que ronda el 90%. Las ayudas solucionan las necesidades a medio plazo pero necesitaremos medidas drásticas para afrontar la deuda a largo plazo. Dudo que sea posible sin algún tipo de reestructuración", avisa explica Paulo Soares de Pinho, profesor de economía de la Universidad Nova de Lisboa.

El margen de maniobra del futuro Gobierno entrante es reducido. La fiscalidad en el país ya es muy elevada y con los recortes de gasto público que llegarán, los ingresos del Estado se reducirán todavía más. Todo ello en un entorno de crecimiento nulo. "Está por ver si las medidas que se impongan están centradas en reducir el déficit o dejan algo que margen para que se recupere la demanda", añade Paulo Soares de Pinho.

El escaso crecimiento y la falta de competitividad son precisamente los motivos que han llevado a Portugal a la situación actual. Todo ello unido a años de gasto público descontrolado y financiado a través de impuestos.

"La baja productividad es el centro de todos los problemas económicos de Portugal. Aumentar la competitividad y la flexibilidad de los productos regulados, los servicios y el mercado laboral es necesario par una mayor inversión y crecimiento. Y un crecimiento mayor es requisito imprescindible para facilitar una reducción de la deuda sobre PIB", explica Antonio García Pascual, de Barclays, en un informe.

La firma británica estima que sin reformas estructurales la deuda pública sobre PIB de Portugal alcanzará el 100% en 2014 y avisa que su estabilización podría fracasar si no se consigue estimular el crecimiento a largo plazo.

Evitar la acumulación de deuda vía aumento del PIB resultará primordial, al igual que reducir los costes de financiación, pues si esta pata se acrecienta demasiado los esfuerzos de austeridad también serán en balde. "Incluso si el Gobierno consigue un superávit primario del 3% del PIB para 2014, si los tipos medios sobre la deuda no están por debajo del 6% desde 2014 la deuda pública sobre PIB no se estabilizará", advierten desde Barclays. De ahí que pagar esta semana unos tipos del casi el 6% en la subasta de letras a 12 meses del miércoles, se convirtiera en uno de los detonantes para que Portugal solicitara el rescate.

Los retos a partir de ahora son enormes para el país en un entorno en el que las expectativas de crecimiento económico no son nada halagüeñas y menos tras la subida de tipos de interés aprobada por el BCE el pasado jueves. A finales de marzo el Banco Central de Portugal revisó a la baja las previsiones de crecimiento para 2011 a -1,4% desde -1,3% y para 2012 redujo su expectativa de PIB del 0,6% al 0,3%. Un informe que también apuntaba que el déficit por cuenta corriente seguirá en niveles elevados del 8,9% y 8,3% en 2011 y 2012 respectivamente. "Esto prueba que sus exportaciones no están funcionando, a diferencia de España", explica Juan Ignacio Crespo, director europeo de Thomson Reuters. "El problema de Portugal es de crecimiento y la competitividad. Entre 2001 y 2007 creció un 1,1% promedio".

El plan que prepara la UE y que condicionará las ayudas a Portugal se basará en tres pilares; medidas de ajuste fiscal, reformas estructurales y medidas para mantener la solvencia del sector financiero. "Se necesitarán medidas drásticas como las privatizaciones o la revisión de acuerdos públicos con el sector privado como los 1.700 millones destinados a carreteras. Aún así está por ver si convencen al mercado", añade Soares de Pinho.

La buena noticia es que España, pese a que los bancos tienen una exposición a la deuda pública y privada de Portugal de unos 105.000 millones, y es el cuarto destino de las exportaciones españolas, con un 8,9% del total, no se ha visto contagiada esta vez. Eso sí, los expertos aseguran debe seguir ajustando el déficit como hasta ahora.

Las cifras

8,6% es el déficit fiscal a cierre de 2010 para Portugal. La cifra quedó por encima del objetivo del 7,3% acordado con Bruselas.

83% es la de deuda sobre PIB de Portugal, según los últimos datos de Eurostat. Cifra que los expertos dicen ronda ya el 90%.

8,6% es el rendimiento actual del bono portugués a 10 años. El récord de abril fue del 8,8%.

Repaso a los últimos planes de recortes

¿Quién pagará los duros sacrificios que se impongan a Portugal como condición para recibir las ayudas? El malestar generalizado crece en un país que ya ha aceptado tres planes de ajuste.

25 de marzo de 2010. El parlamento de Portugal respalda el primer Programa de Estabilidad y Crecimiento (PEC 1). El plan de austeridad incluye una reducción del gasto social y militar, aumento de impuestos a las rentas más altas, congelación del salario de los funcionarios y privatización de bienes públicos.

9 de junio. Llega el PEC 2. El segundo plan incluye un aumento del IVA al 21% y del impuesto sobre la renta de las personas físicas, al que hay que sumar también un recorte de los subsidios sociales. Establece como meta reducir en cuatro años el déficit a menos del 3%.

26 de noviembre de 2010. El Parlamento aprueba el tercer PEC incluido en los presupuestos de 2011. Contiene un aumento del IVA del 21% al 23%, rebajas del 3,5% al 10% del salario de los funcionarios, congelación de pensiones y recortes de gasto e inversión estatal.

11 de marzo de 2011. El Ejecutivo socialista presenta por sorpresa el cuarto PEC. El plan incluye un agravamiento de las pensiones más altas, recortes en la sanidad y limitación de los beneficios fiscales. El 23 de marzo, la oposición portuguesa, desde los conservadores a la izquierda marxista, rechaza el cuarto programa de austeridad y provocan la dimisión del Gobierno liderado por José Sócrates, actualmente jefe de Gobierno en funciones.