Los países no encuentran relevo

La UE se plantea prorrogar el mandato de Trichet en el BCE

La Unión Europea estudia la posibilidad de prolongar el mandato de Jean-Claude Trichet al frente del Banco Central Europeo ante la imposibilidad de encontrar un sustituto que reúna los apoyos necesarios. De momento, la elección del nuevo presidente del BCE, prevista para el próximo de junio, podría aplazarse hasta después del verano.

Sede del Banco Central Europeo
Sede del Banco Central Europeo

La reunión informal de los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin) celebrada este viernes y sábado en el castillo de Gödöllö ha analizado entre bambalinas la sucesión de Trichet, cuyo mandato expira el próximo 1 de noviembre. Los ministros, sin embargo, no han logrado acercar posiciones sobre el relevo en uno de los cargos más importantes de la Unión Europea. Y el único aspirante extraoficial, el gobernador del Banco de Italia, Mario Draghi, no parece contar con el apoyo necesario para alzarse con el puesto.

La división entre los socios llega a tal extremo que se baraja la posibilidad de renovar el mandato de Trichet o, al menos, prolongarlo mientras se busca un candidato "idóneo y disponible", según definió el ministro húngaro de Economía y presidente semestral del Ecofin, György Matolcsy. La continuidad de Trichet, sin embargo, requeriría una reforma del Tratado de la UE, cuya redacción actual establece un mandato único no renovable.

Al término de la reunión, la ministra española de Economía, Elena Salgado, no se mostró partidaria de esa solución. "Creo que es más fácil acelerar el calendario que cambiar el Tratado", señaló en alusión a la posibilidad de recortar los plazos en el proceso de nombramiento del nuevo Presidente. El calendario previsto hasta ahora apuntaba a que la elección se decidiese, por mayoría cualificada, en la cumbre europea de junio, para dar tiempo a un procedimiento que incluye la consulta previa al Parlamento Europeo. Fuentes comunitarias indicaron, sin embargo, que si la elección se produce en septiembre podría dar tiempo a completar el procedimiento antes del 1 de noviembre.

Lucha de pasaportes

El relevo de Trichet parecía encauzado mientras se asumió que el gobernador del Bundesbank, Manfred Weber, sería su sustituto. Pero Weber provocó la ira de varios gobiernos al airear el año pasado su firme rechazo a la intervención del BCE en los mercados de deuda secundaria de los países en dificultades (Grecia, Irlanda y Portugal). Weber tiró la toalla a principios de este año y anunció que dejaría el Banco Alemán el próximo 1 de noviembre.

Su retirada dejó expedito el paso a Draghi, el candidato favorito del mundo financiero, sobre todo del anglosajón. Pero su pasaporte italiano parece inquietar en países tan ortodoxos monetariamente como Alemania u Holanda. Draghi, además, trabajó en Goldman Sachs, un banco al que Bruselas observa con precaución por su papel en el enjuage de las cifras presupuestarias de Grecia. El Gobierno italiano de Silvio Berlusconi tampoco se encuentra en las mejores condiciones para defender a uno de sus ciudadanos. Y el enfrentamiento entre Roma y París a raíz del ataque a Libia, impulsado por Nicolas Sarkozy, y la avalancha de inmigrantes en la isla italiana de Lampedua, parecen haber acabado definitivamente con las posibilidades de Draghi.

La desaparición de Draghi deja a la zona euro si un candidato con credibilidad y prestigio internacional a la altura de Trichet. La unión moneataria se encuentra así en la misma situación que en 2003, cuando el primer presidente del BCE, Wim Duisenberg, tuvo que retrasar su retirada para esperar a que Trichet quedara libre de toda responsabilidad judicial en el caso Credit Lyonnais. La diferencia es que, en aquel caso, Duisenberg disponía de margen porque su mandato no expiraba hasta tres años después. La continuidad de Trichet en Francfort, en cambio, requeriría una complicada reforma del Tratado por unanimidad que algunos países, entre ellos España, prefieren no abordar.