Las condiciones para recibir la ayuda

La UE impone a Portugal una reforma laboral y un plan de privatizaciones

Los ministros de Economía de la UE acordaron el viernes imponer a Portugal un draconiano ajuste presupuestario y económico a cambio de recibir préstamos por un valor de unos 80.000 millones de euros durante los próximos tres años. Las exigencias incluyen un plan masivo de privatizaciones y una flexibilización radical del mercado laboral.

Los salones del antiguo palacio real de los Habsburgo en Gödöllö (a 30 kilómetros de Budapest) sirvieron el viernes de escenario para poner en marcha el tercer plan de rescate de la zona euro. Y a juzgar por las condiciones preliminares pactadas en ese recinto por los ministros de Economía y Finanzas de la UE (Ecofin), Portugal puede olvidarse durante una larga temporada de aspirar a lujos como los del mayor castillo barroco de Hungría.

"El apoyo financiero de la UE y de la zona euro a Portugal se dará en base a un programa político con estrictas condiciones", sentenció al término de la reunión Jean-Claude Juncker, presidente del Eurogrupo (ministros de Economía de la zona euro).

Los préstamos a Lisboa, según explicó el comisario europeo de Economía, Olli Rehn, podrían ascender a 80.000 millones de euros durante los próximos tres años. La vicepresidenta del Gobierno español, Elena Salgado, calculó que la aportación de España podría alcanzar los 5.000 millones.

A cambio, el acuerdo de los ministros exige "un ambicioso ajuste fiscal", "reformas para eliminar las rigideces en el mercado laboral y en el de bienes", "un ambicioso plan de privatizaciones" y "medidas para mantener la liquidez y la solvencia del sector financiero".

Entre las empresas públicas que podrían atraer la atención de los inversores destacan la entidad financiera Caixa Geral de Depósitos, la aerolínea TAP, la autoridad aeroportuaria ANA o algún canal de televisión de la RTP. El comisario Rehn señaló que en función de los ingresos de las privatizaciones, la cifra final del rescate podría reducirse.

Sin margen

Los ministros advirtieron, además, tanto al Gobierno socialista saliente de José Sócrates, como a la oposición conservadora de Pedro Passos Coelho (PSD), que los préstamos solo se liberarán si de las elecciones generales del próximo 5 de junio sale un Ejecutivo "con capacidad para adoptar y aplicar totalmente la consolidación fiscal y las reformas estructurales acordadas".

Para el PSD, principal partido de la oposición al que pertenece el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, la situación puede resultar embarazosa porque deberá apoyar un plan de ajuste mucho más duro del que rechazó en el Parlamento el pasado 23 de marzo, provocando con ello la dimisión de Sócrates.

Ahora, el organismo de Barroso y el Banco Central Europeo (BCE) negociarán en paralelo con los dos partidos, con el objetivo de cerrar el plan definitivo en la reunión del Eurogrupo del 16 de mayo. A partir de esa fecha, la CE y el fondo de rescate de la zona euro (FEEF) necesitarían unos 10 días para captar en el mercado los recursos destinados a Lisboa, explicó Rehn en Gödöllö. Los cálculos del comisario indican que Portugal podrá refinanciar su deuda sin problemas en abril y mayo, pero que los "vencimientos de junio serían más problemáticos". El Gobierno que salga de las urnas, por tanto, se encontrará ante el dilema de una deuda impagable o la aplicación de un plan de rescate probablemente impopular.

¿Quién paga?

La UE y el FMI financiarán los 80.000 millones de euros del rescate de Portugal, con una previsible contribución de 2/3 y 1/3, respectivamente.

El grueso de la aportación europea (54.000 millones) se canalizará a través del mecanismo de estabilidad de la Comisión Europea a través del presupuesto de la UE.

El resto lo aportará el fondo de rescate de la zona euro (FEEF), una cifra que en el caso de Irlanda solo fue de 17.500 millones de euros.

El tercer rescate agria la relación política en la UE

Portugal será la tercera y última operación de rescate en la zona euro, repitieron el viernes en Gödöllö los ministros de economía de la UE y las principales autoridades comunitarias durante una reunión informal bajo la presidencia semestral de Hungría. Las declaraciones unánimes denotan tanto el deseo de zanjar de una vez por todas la crisis de la deuda pública, como la creciente impresión de que la convivencia política en el club soportaría muy mal una cuarta intervención.

Durante la reunión de los ministros (jueves, viernes y sábado), varios países, sobre todo del Norte, elevaron ya el tono contra los socios en dificultades. El ministro sueco, Anders Borg, cuya desenfadada coleta oculta un pensamiento económico ultraliberal, acusó a Lisboa de haber "puesto en peligro miles de empleos en Portugal y en toda la UE".

El holandés Jan Cornelis de Jager, también conservador, celebró que "los tres socios malvados" hayan sido aislados, en alusión a Grecia, Irlanda y Portugal.

La lectura del aislamiento, favorable a España, también la hizo en términos más comedidos Klaus Regling, consejero delegado de la Facilidad Europea de Estabilidad Financiera (FEEF). Regling, cuya aparición se ha convertido en sinónimo de rescate de un país, señaló en rueda de prensa que "se ha conseguido aislar a las tres economías más débiles (...) y los mercados han aprendido a diferenciar, así que el riesgo de contagio es mucho menor". Regling se mostró convencido de que sus siniestros servicios ya no serán necesarios. Y señaló como prueba la estabilidad del bono español en los días previos a la caída de Portugal. Si las profecías de Gödöllö se cumplen, el FEEF, que expira en 2013, no volverá a utilizarse.