A fondo

El conflicto Iberia-pilotos y la solidaridad en IAG

A cien días de la fusión, IAG tiene abiertos varios frentes laborales. El apoyo cruzado de las plantillas es un experimento por desarrollar.

Los 14.500 trabajadores de tierra y los 4.000 tripulantes de cabina (TCP) de Iberia no quieren perder la oportunidad de que la aerolínea desarrolle en su seno la imprescindible low cost para los vuelos de corto radio. O lo que es lo mismo, quieren evitar a toda costa que se externalice la operación de estos tráficos. Lo dijo el miércoles José Antonio Herráez, secretario general del sector aéreo de CC OO después de una reunión con su homólogo británico del sindicato Unite, Brendan Gold, que representa a cerca de 30.000 empleados de tierra y TCP de British Airways.

"Se puede perder una oportunidad si no se hace la low cost desde Iberia y se externaliza la actividad de corto y medio para siempre. Pedimos a los pilotos que lleguen a un pacto pronto con la empresa aunque tengan que ceder en algo. Con ello nos aseguraran al resto de los colectivos que Ibexpress nace y crece dentro de Iberia" afirma Herráez.

Al contrario que el colectivo de los 1.500 pilotos, los trabajadores de tierra y los TCP de Iberia ya han rubricado sus respectivos convenios colectivos. Por estos acuerdos aceptan realizar algunas tareas adicionales en la asistencia en tierra y a bordo para los vuelos de corto radio. Y con ello han arrancado el compromiso de la dirección para que se cree el proyecto de Ibexpress dentro y no fuera de casa.

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Según este acuerdo, por ejemplo, los TCP retirarán la basura de la cabina, tarea que suman a las que ya desempeñaban con anterioridad.

La escalada de la tensión entre Iberia y el sindicato de tripulantes Sepla, y la amenaza de huelga para la próxima Semana Santa o en los puentes de mayo, deja en una posición muy delicada al resto de los colectivos. La razón es clara; si no hay Ibexpress para los pilotos no la habrá para nadie.

Pero la actitud de rebeldía de los pilotos de Iberia no es el único conflicto laboral al que se enfrenta IAG (el holding que comanda la fusión de la española con British Airways) 100 días después del desembarco de sus acciones en Bolsa.

Cuando ya se ha superado esa fecha simbólica y, a pesar de que Antonio Vázquez, el presidente tanto de Iberia como de IAG, asegura que la fusión está siendo "absolutamente positiva", lo cierto es que el nuevo gigante aéreo tiene abiertos problemas laborales en múltiples frentes.

El pasado 28 de marzo los TCP de British Airways, representados por Unite, votaron a favor de una nueva huelga. El sindicato británico tiene ahora un plazo de cuatro semanas para detallar las fechas concretas y han de hacerlo con una semana de antelación.

Unite ha anunciado que está barajando incluir el 29 de abril en el calendario de paros. Y esta, aunque pudiera parecerlo, no es una fecha cualquiera, sino el día fijado para el enlace matrimonial del Príncipe Guillermo y Kate Middleton.

Con solo este dato se comprueba que Unite mantiene la política de dureza que ha convertido el conflicto de los TCP en uno de los más largos de la historia de la compañía. El sindicato no oculta que su intención es "infringir el máximo daño posible a la reputación de la empresa mientras no ceda a sus peticiones". Es la quinta vez en 15 meses que los TCP votan a favor de proseguir con los paros para obligar a la dirección a reconsiderar su plan de reestructuración, que modifica sus condiciones de trabajo.

En este contexto de conflictos de los que no se libra ninguna de las aerolíneas originales, está por ver de qué manera funciona el "hermanamiento" al que se han comprometido reiteradamente los sindicatos.

Sepla y Balpa, las centrales que representan a los pilotos de Iberia y British respectivamente, tienen desde hace un año un pacto de cooperación. La declaración de principios de solidaridad mutua que firmaron hace un par de meses no refleja en ningún momento la posibilidad de una huelga conjunta.

"La huelga por simpatía es una ilegalidad. Además, las condiciones de huelga de un país y otro son totalmente distintas. Mientras en Gran Bretaña no existen los servicios mínimos, en España sí", aseguraban ayer fuentes sindicales.

Después de la reunión conjunta que mantuvieron el martes los sindicatos mayoritarios en IAG, Unite y CC OO, sus máximos responsables Brendan Gold y José Antonio Herráez, reconocieron que "las posibilidades de cooperar" entre las plantillas "están ahora más puestas en el futuro con IAG que en los problemas pasados que proceden de cada una de las compañías".

Las centrales temen quedar al margen de las decisiones que ahora se toman en una estructura que se sitúa cada vez más lejos de su alcance. Herráez advirtió que "estamos preparándonos para actuar frente a un posible excedente de personal dentro de unos meses. Hemos calculado que quizá pueda haber despidos en la parte de British España y en este tipo de problemas sí que podremos actuar conjuntamente".

Mientras la fusión de los vuelos y las organizaciones de Iberia y British se presenta con una dinámica irreversible, la solidaridad entre las plantillas de origen parece un experimento aún por desarrollar.