El Estado luso necesita reorganizarse, afirman los expertos

Menos servicios, menos sector público, efectos de la intervención

El coste del rescate financiero de la economía portuguesa recaerá sobre la población durante varios años, vaticinan los expertos. Y no solo eso, habrá que reformar la Seguridad Social e, incluso, vender participaciones estatales en empresas.

Ministro de Finanzas de Portugal, Fernando Teixeira dos Santos (izquierda) habla con el vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio
Ministro de Finanzas de Portugal, Fernando Teixeira dos Santos (izquierda) habla con el vicepresidente del Banco Central Europeo, Vitor Constancio

Las condiciones del rescate internacional a Portugal serán negociadas entre las autoridades lusas y Bruselas o el Fondo Monetario Internacional (FMI). Aún así, los expertos tienen la certeza de que el coste de la ayuda correrá a cargo de toda sociedad portuguesa por varios años en forma de cortes de los gastos públicos y de las inversiones de Estado.

La ayuda internacional llegará en las próximas semanas acompañada por una lista de exigencias por las autoridades extranjeras. La receta de austeridad para un rescate siempre sigue un guión similar: el país ayudado deberá reducir gastos, disminuir inversiones y ahorrar algún dinero para intentar reducir la deuda pública.

"Es urgente que el Gobierno portugués reequilibre las cuentas publicas. Hay muchas formas para lograr este objetivo, pero me parece que el Estado de Portugal es demasiado grande y precisa de una reorganización", aseguró el profesor de finanzas de la Nova Universidade de Lisboa, Paulo Soares de Pinho. Para el experto, lo más probable es que el nuevo Gobierno intente una "mezcla de alternativas" para lograr reducir el déficit público.

Para cortar los gastos públicos, Pinho cree que el Estado puede intentar reducir los programas sociales y la estructura del Gobierno". Una de las maneras, en su opinión, puede ser "acelerar el programa de privatizaciones". Lisboa podría, por ejemplo, "vender parte de sus empresas, como la aerolínea TAP, la gestora de aeropuertos ANA y la concesionaria Águas de Portugal, además de participación en las energéticas EDP y Galp".

Por otro lado, Lisboa deberá ser presionada a ejecutar reformas estructurales para crear más dinamismo en la actividad privada portuguesa. Para eso, debería ejecutar cambios en el funcionamiento de la seguridad social y del mercado laboral.

Ahora, todos estos cambios cobran importancia tras el aumento de los tipos de interés anunciado ayer por el Banco Central Europeo. Con tipos mayores, el crédito se encarecerá para las empresas, que deberán recortar sus planes de expansión. Al mismo tiempo, las familias endeudadas también notarán el alza de tipos, ya que crecerá el dinero que deberán abonar mensualmente a la banca.

"No tenemos nuevos empleos. Además, con interés mayor, habrá alguna retracción del consumo", aseguró Soares de Pinho. "El Gobierno y la sociedad deben producir una reacción a este cuadro". En su opinión, "la buena noticia es que hay mucho que puede hacerse para revertir la crisis", afirmó el gestor del Banco Carregosa, Filipe Silva. "Tenemos dos o tres años para reaccionar".