Que evite paralizar la Administración

Negociación contrarreloj en EE UU para salvar los presupuestos

La Casa Blanca y los líderes del Congreso mantenían hoy frenéticas negociaciones para tratar de llegar a un acuerdo sobre el presupuesto federal que evite la paralización, a partir de la medianoche del viernes al sábado, de la mayoría de las operaciones del Gobierno.

El presidente Barack Obama habla en la sala de prensa de la Casa Blanca tras la reunión con la Cámara de Representantes
El presidente Barack Obama habla en la sala de prensa de la Casa Blanca tras la reunión con la Cámara de Representantes

El mandatario de EE UU, Barack Obama; el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, mantuvieron hoy dos largas reuniones sin lograr ningún pacto.

Tras el segundo encuentro, que concluyó pasadas las 21.30 hora local (01.30 GMT del viernes), Obama anunció que los legisladores trabajarían "a contrarreloj" para encontrar "una respuesta" a sus diferencias sobre el presupuesto federal "en las próximas horas".

"Espero poder anunciar bastante temprano mañana que hemos evitado el cierre de la Administración", indicó Obama a los periodistas tras el encuentro, que según el presidente, se cerró con "avances adicionales" para acercar las posturas de los partidos. "No estoy aquí para mostrar un optimismo salvaje, pero sí puedo decir que estamos más cerca de llegar a un acuerdo que ayer", dijo Obama.

"Todos nosotros creemos sinceramente que podemos llegar a un acuerdo", declaró al término de la reunión de mediodía Boehner. Pero en declaraciones a la prensa, Reid aseguraba que "no es muy optimista" sobre la posibilidad de cerrar un pacto antes de que expire el plazo.

Mientras se celebraba la reunión en la Casa Blanca, la Cámara de Representantes aprobó hoy una medida puntual que prorroga una semana la provisión de fondos para el Gobierno y extiende hasta septiembre los pagos al Departamento de Defensa.

El presidente Obama ha advertido que vetará esa medida, que se traslada ahora al Senado para su aprobación en esa cámara, al considerar que se trata de una "distracción" y es necesario en cambio centrarse en un acuerdo que cubra lo que queda de año fiscal y evite nuevas amenazas de cierre de las oficinas gubernamentales.

El encuentro de esta noche entre Obama y los líderes del Congreso es el cuarto de esta semana y el tercero en dos días para tratar de llegar a un acuerdo presupuestario que dote de fondos el funcionamiento de la Administración.

De otro modo, en la medianoche del viernes al sábado se agotará el dinero asignado para el funcionamiento de muchas de las oficinas del Gobierno, que se verían obligadas a cerrar sus puertas.

El Congreso no ha aprobado aún un presupuesto para el año fiscal corriente, del que restan sólo seis meses, y hasta ahora el Gobierno federal ha visto cubiertos sus costes mediante prórrogas puntuales del presupuesto del año fiscal anterior.

Posible paralización de la Administración

Ante la perspectiva de que no se llegue a un acuerdo, el Gobierno ha comenzado ya los preparativos para la posible paralización de la Administración, que afectaría a cerca de 800.000 funcionarios federales.

Entre otras cosas, la Casa Blanca ha advertido de que cerrarían los parques nacionales, el Servicio de Hacienda interrumpiría las devoluciones de impuestos por correo y los funcionarios federales se quedarían sin cobrar.

Servicios como la expedición de pasaportes también se vería interrumpida y sólo se emitirían aquellos de estricta urgencia. Los ciudadanos extranjeros también se verían afectados, pues durante el periodo de paralización también se dejarían de expedir visados para viajar a Estados Unidos.

Sí están garantizados, por contra, los servicios considerados imprescindibles "para defender la vida y la propiedad". Las Fuerzas Armadas y los cuerpos de Policía, por tanto, seguirían funcionando, aunque sus integrantes verían aplazado el cobro de sus salarios.

Para llegar a un acuerdo, los demócratas han propuesto recortes de 33.000 millones dólares, pero los republicanos exigen más, para hacer frente al déficit presupuestario del país, que rondará este año fiscal los 1,5 billones de dólares.