Bancos y cajas reconocen los riesgos de otra ronda de guerra del pasivo
Los banqueros reconocieron ayer que los depósitos de alta remuneración cercenan los márgenes, aunque al tiempo estén renovando su catálogo de imposiciones a plazo y compitiendo en precio por retener y captar clientes. Y en el plano de la reordenación sectorial, Rodrigo Rato, presidente de Bankia, advirtió que algunas fusiones de entidades pueden fracasar.

Bancos y cajas son acróbatas que efectúan un malabarismo complicado y peligroso: lograr financiación sin ahogar sus márgenes de negocio. Prácticamente todos los ponentes del XVIII Encuentro del sector financiero alertaron de los riesgos que entraña la renovada pugna por el pasivo en que se han embarcado las entidades.
Cuatro años han pasado casi desde que en el verano de 2007 se desataran las primeras tensiones en el mercado interbancario. Espoleadas por sonadas quiebras bancarias (Bear Stearns o Lehman Brothers) y por las vicisitudes de la deuda de la periferia europea (Grecia, Irlanda y Portugal), las entidades de crédito españolas han reducido su dependencia de la financiación mayorista y reforzado a un tiempo la captación de ahorros minoristas. Pero esta maniobra parece atisbar sus límites.
Juan María Nin, director general de La Caixa, lo alertó el pasado martes durante las jornadas organizadas por Deloitte, Abc, SAP y Sociedad de Tasación. "Tenemos un problema muy importante. Si no resolvemos la guerra del pasivo estaremos cortando parte de la recuperación económica", aseveró.
Jaime Guardiola incidió en esa idea ayer en el mismo foro. El consejero delegado de Banco Sabadell reconoció que "este año pueden empezar a subir los márgenes. Se está repreciando más rápido el activo que el pasivo". Sin embargo, advirtió de que "hay una amenaza que parecía haber quedado atrás, en 2010, y es que se recrudezca la guerra del pasivo. Si repreciamos el activo pero no somos capaces de mantener en su justo lugar el coste de los depósitos, puede que los márgenes vayan a la baja".
Los primeros espadas del sector admiten los riesgos que entraña ofrecer atractivas remuneraciones por las imposiciones, pero al mismo tiempo las entidades que lideran a menudo actúan en dirección contraria a sus palabras. En las últimas semanas han renovado sus ofertas comerciales de pasivo. La fecha no es arbitraria. Se cumplen 12 meses de la batalla por la captación de depósitos del pasado año. Los productos vencen y toca renovarlos.
Conscientes de ello, entidades como Santander o La Caixa acaban de lanzar imposiciones de alta remuneración. Así por ejemplo, el banco cántabro ofrece un 4,5% a un año a partir de 50.000 euros y la caja barcelonesa renta un 4,25% a 36 meses. Pero sobre todo llama la atención que incluso los grupos que se encuentran en una posición financiera más endeble y que han reconocido que solicitarán inyecciones de capital público, como Catalunya Caixa o Novacaixagalicia, participen en este pulso.
Ángel Cano, consejero delegado de BBVA, reclamó que desaparezca la guerra del pasivo para que la banca crezca "de forma rápida y sostenida".
Nuevo mapa bancario
La reordenación del mapa bancario también fue un objeto de debate en el XVIII encuentro financiero. En el plazo de un año, el censo de cajas ha menguado de 45 a 15 entidades. Juan María Nin, de La Caixa, señaló que en las crisis bancarias pasadas "el sector financiero por sí mismo, con el regulador, el Gobierno o quien sea, siempre ha resuelto bien sus temas pendientes". Pero Rodrigo Rato, presidente de Bankia, discrepó ayer al afirmar que "las fusiones bancarias no han sido siempre un éxito en España".
Casi todos los portavoces de los bancos reclamaron a las cajas que agilicen su reestructuración. Pero José María Méndez, director general de CECA, desvió las críticas. "Afirmar que el proceso va lento supone desconocer su complejidad. Una complejidad que va ligada a un gran número de trámites internos y externos. Además, hay que legitimar los acuerdos y lograr consensos entre los distintos stakeholders grupos de interés", recalcó.
Las finanzas y España, en el mismo barco
El futuro de la banca va de la mano del destino de España. Así lo hizo constar Rodrigo Rato, presidente de Bankia, al afirmar que "la prociclicidad del sistema financiero le hace muy dependiente de la evolución de la economía. Por eso, las medidas para potenciar el crecimiento son esenciales". En idéntico sentido se pronunció José María Méndez, director general de CECA. Estimó que si a "España le va bien, a las cajas también les va bien", si bien reconoció que las entidades deben adaptar su gobierno corporativo, dotarse de más recursos propios y ser más competitivas.
Segregación de activos para dar aliciente a Bankia
Rodrigo Rato fue ayer la estrella de las jornadas de Abc y Deloitte. La víspera, el grupo de siete cajas que lidera anunció la segregación de su negocio financiero en Bankia y la constitución de una sociedad holding, llamada Banco Financiero y de Ahorros (BFA). Esta última detentará el control de dicho banco, los activos inmobiliarios, las obligaciones con el FROB y algunas participadas.El ejecutivo defendió este modelo, al que rehusó calificar como "banco malo" porque el holding tendrá beneficios. "Hemos decidido mover nuestros activos entre la sociedad holding y el futuro banco cotizado para maximizar el valor para nuestros clientes y el atractivo para los posibles inversores", apuntó Rato.El presidente de BFA declinó especificar cómo se repartirán las participadas entre Bankia y el holding, ni qué múltiplos se aplicarán a la pata financiera con su salida a Bolsa. Al aliarse Caja Madrid y Bancaja hace un año, se acordó que Rato encabezaría el negocio financiero y que José Luis Olivas, presidente de la entidad valenciana, se haría cargo de la cartera industrial. El esquema cambia ahora pero Rato descartó que se vayan a producir roces por el reparto de poder. "La decisión adoptada ayer por unanimidad por el consejo de BFA indica claramente que coinciden nuestros intereses y los de nuestros accionistas, que son las siete cajas de ahorros", dijo.Rodrigo Rato prefirió no darse por aludido por las declaraciones de la víspera del gobernador del Banco de España. Miguel Ángel Fernández Ordóñez afirmó que "la reforma de la gobernanza de las cajas (...) debería haberse acometido antes, en los buenos tiempos y no en medio de la crisis". Rato descartó que esta cita se refiriera a su etapa como vicepresidente económico bajo los dos Gobiernos de José María Aznar, entre 1996 y 2004.