Su cuota supera el 75% en telefonía fija y banda ancha

La CMT investiga el poder de Telefónica entre los clientes empresariales

La competencia avanza entre los clientes particulares, pero entre las empresas el poder de Telefónica es superior al 75% en telefonía fija y banda ancha. La CMT va a investigarlo.

El primer paso lo dio en enero. Tras múltiples quejas de las operadoras alternativas españolas y tras constatar que es un mal extendido por toda Europa, la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT), el regulador del sector, decidió investigar la competencia en el mercado empresarial y de administraciones públicas.

Como adelantó Cinco Días , el regulador encargó una encuesta para conocer las cuotas de mercado de cada operadora entre los clientes corporativos y determinar cuál es la dominancia real de Telefónica.

Ahora lo ha hecho oficial. El último consejo del regulador ha lanzado una consulta pública para recabar la opinión de los afectados y la ha acompañado con un informe donde se desvela la realidad de la situación . Mientras Telefónica tiene una cuota de mercado que oscila entre el 45% y el 60% entre los clientes particulares, en el caso de las empresas se dispara a una horquilla entre el 60% y el 75%. Y eso porque se tiene en cuenta la facturación en todos los servicios y en telefonía móvil hay más competencia, porque si se toma solo la telefonía fija y la banda ancha el porcentaje sube por encima del 75%. Eso significa que más de tres de cada cuatro empresas contratan su telefonía fija y su banda ancha con Telefónica.

TELEFÓNICA 6,73 0,49%

En el segmento de administraciones públicas la situación es incluso más llamativa. Según los datos de la comisión, la cuota de Telefónica supera el 80%.

Importancia del mercado empresarial

La CMT considera que el mercado empresarial es importante porque supone más del 30% de la facturación total del sector. Si la competencia no está funcionando, el regulador puede tomar medidas, como aplicar una normativa distinta en el segmento de clientes residenciales y en el de empresas, que imponga a Telefónica medidas regulatorias más exigentes en uno que en otro.

Esta decisión no está tomada. La consulta pública y el proceso que inició el último consejo de la CMT tienen como objetivo determinar claramente cuál es la situación y cuáles pueden ser los remedios. Por el momento, los servicios de la comisión han concluido en su análisis que las medidas regulatorias que se han adoptado son las correctas y que no serviría de nada segmentar el mercado entre clientes particulares y empresariales para imponer condiciones distintas.

"De acuerdo con lo anterior, los servicios de la CMT estiman que los servicios mayoristas actualmente regulados dan respuesta a la práctica totalidad de las necesidades de los operadores dirigidos al segmento de las grandes empresas. Por este motivo, los servicios de la CMT estiman que la elevada cuota de mercado de Telefónica estaría sustentada no tanto por la falta de elementos mayoristas de los operadores alternativos para replicar técnicamente las ofertas del operador con poder significativo en el mercado [Telefónica], sino por la capacidad de éste para ofrecer condiciones económicas más competitivas", concluyen los técnicos de la comisión. En el segmento de las administraciones públicas, en cambio, el informe recomienda tomar medidas más concretas para mejorar la situación, como controlar las ofertas que presenta Telefónica y solicitar los contratos entre esta compañía y las administraciones públicas para estudiarlos.

Ahora, la CMT tendrá que decidir con este informe y con la nueva información que recabe. Entonces obrará en consonancia y decidirá qué camino tomar.

Perfiles muy distintos

Pero el trayecto que va a iniciar la comisión no es sencillo. En su informe, la CMT constata las complejidades del mercado empresarial y de administraciones públicas, donde ninguna compañía tiene el mismo tamaño o las necesidades que la anterior.

Las corporaciones de pequeño tamaño se comportan casi como clientes particulares y sus necesidades son parecidas. Pero las grandes empresas tienen a menudo múltiples sedes y complejidades tecnológicas que atender. Además, cuentan con una capacidad de pedir precios muy competitivos que no todas las operadoras pueden atender, según la CMT.

De ahí que en telefonía móvil, donde Telefónica tiene a Vodafone y Orange como grandes rivales, la competencia sea mayor, porque ambas disponen de fuerza para negociar y dar servicios complejos. En banda ancha y telefonía fija las operadoras nacionales capaces de competir con Telefónica tienen menor fortaleza, según refleja el informe, lo que lleva a un mayor poder del exmonopolio. Aquí sería donde la CMT podría imponer medidas regulatorias a las ofertas mayoristas de Telefónica, para que sus rivales puedan acceder a su red a precios más competitivos y replicarlos a los clientes empresariales.

¿Competencia frente a inversión?

A la vez, sin embargo, la CMT se enfrenta a su tradicional dilema de qué tipo de competencia elegir, porque el regulador debe velar por la rivalidad, pero también por la inversión (como garantía de mejores condiciones competitivas a largo plazo). Si impone fuertes medidas regulatorias a Telefónica, sus competidores optarán por alquilar su red y no desplegar infraestructura propia, porque les saldrá más barato y rentable. Incluso podría reducir el nivel de inversiones del exmonopolio. Si no lo hace, la competencia podría resentirse y a la larga los clientes podrían pagar precios más altos porque Telefónica podría imponer su poder al no tener rivales fuertes. Esa es la decisión a la que se enfrenta la CMT.