La crisis minorista en Reino Unido
El consumidor de Reino Unido ha chocado contra un muro. La alarma por la baja rentabilidad de Dixons Retail se ha producido en gran parte porque los compradores británicos han recortado su gasto desde enero, según anunció la segunda empresa minorista de aparatos eléctricos europea. Gran Bretaña no puede estar tan mal como algunos otros mercados del grupo británico, sobre todo comparado con Grecia. Sin embargo, después de los decepcionantes resultados en las cuentas del ultramarinos J. Sainsbury la última semana, la alerta apunta a un prolongado periodo de dificultades para las compañías expuestas a los consumidores de Reino Unido. Las acciones de Dixons cayeron un 18% y alcanzaron un valor de mercado de solo 496 millones de libras. En parte, esta bajada refleja la preocupación por que la erosión de la confianza se retroalimente. También preocupa que el precio de los combustibles tenga consecuencias para sus proveedores.
Afortunadamente, el riesgo a una restricción de liquidez parece controlable, siempre y cuando las cosas no vayan a peor. La próxima gran refinanciación de Dixons no tendrá lugar hasta noviembre de 2012, cuando venzan los préstamos por valor de 160 millones de libras. Esta cuantía será cubierta por los 55 millones de libras de la venta y posterior arrendamiento de almacenes.
El director ejecutivo John Browett afirma que la reciente caída es excepcional. Reconoce que los hogares de Reino Unido adelantaron las compras en diciembre para escapar de la subida del IVA. Algunos trabajadores del sector público pueden empezar a gastar de nuevo cuando se disipen las dudas acerca de su seguridad laboral. Pero el miedo al aumento de los tipos de interés reemplazan los temores al desempleo. Incluso empresas líderes como John Lewis han notado el frenazo del consumo. Los inversores en comercios minoristas deben prepararse para un año muy difícil.
Por Christopher Hughes.