COLUMNA

Optimismo moderado en el futuro de Japón

La confianza en la recuperación de Japón en forma de V ha alimentado una carrera por el 10% de acciones del país nipón desde el 15 de marzo. Ese panorama parece probable, pero surgen muchas preguntas en torno a la velocidad y la fuerza de la recuperación. Los inversores deben protegerse ante el riesgo de algunas decisiones políticas, de la escasez de energía y de los problemas nucleares.

Ante estas cautelosas previsiones optimistas, los inversores extranjeros han bombeado casi 12.000 millones de dólares a los bonos japoneses, una inyección que ayudó a avivar un pico no deseado del yen. Pero las malas noticias sobre Fukushima, donde la radiación sigue aumentado por los dañados reactores nucleares, debilitan la confianza. Primero, porque la escasez de energía crea un vacío en la producción japonesa. El terremoto inhabilitó casi un cuarto de la capacidad de Tokyo Electric Power, lo que ha repercutido negativamente en la cadena de suministro. Si la industria no puede restaurar la energía antes de que aumente la demanda exterior, la pérdida de producción podría costarle a Japón su cuota de mercado mundial.

La velocidad de la reconstrucción es otro motivo de preocupación. Algunos políticos de la oposición ponen objeciones al presupuesto de emergencia. La última -y más grave- preocupación es la pérdida de confianza de los consumidores. Algunos temen que los jóvenes japoneses, castigados por dos décadas de inseguridad en el empleo, retiren sus ahorros. El pronóstico no es del todo sombrío, aunque la prudencia sugiere a los inversores que limiten los riesgos ante el peligro de que el mercado de capitales tokiota vuelva a tambalearse.

Por Wayne Arnold