Los perfiles más y menos demandados

¿Dónde está el trabajo?

La destrucción de empleo asociada a la crisis económica no ha afectado por igual a todas las profesiones. Mientras algunas han visto como desaparecían de un plumazo las ofertas, en otras quedan vacantes sin cubrir.

¿Dónde está el trabajo?
¿Dónde está el trabajo?

Los estudiantes de medicina a punto de licenciarse están de enhorabuena. Sobre todo si han orientado su especialidad a la atención primaria. Porque es precisamente ésa, el área en el que más profesionales hacen falta a tenor de los diversos indicadores de empleo. Los expertos confirman este punto, aunque mientras unos apuntan que la causa está en las universidades -de dónde, dicen, no salen suficientes titulados-, otros aseguran que esa carencia del sistema español se debe a la expatriación de talento. Durante unos años, los médicos nacionales han preferido emigrar a otros mercados en busca de mejores condiciones y reconocimiento, aseguran.

En general, el sector sanitario y asistencial es un nicho laboral emergente. La Encuesta de Población Activa (EPA) demuestra como desde 2008 -año en el que arrancó la crisis- lejos de caer el número de personas empleadas, han ido creciendo los ratios de ocupación. El envejecimiento de la población y la puesta en marcha de la Ley de Dependencia dan argumentos de futuro a todas las actividades relacionadas con el cuidado de ancianos y enfermos.

Dentro de las carreras más técnicas, son los ingenieros enfocados a las energías renovables y a los procesos de calidad los que tienen mayores posibilidades de encontrar trabajo. Alberto Gavilán, director de Servicio de Adecco Office, señala que ambos segmentos exigen, hoy por hoy, tal cantidad de profesionales que resulta difícil dar respuesta a las demandas de las empresas.

Entre los oficios que no requieren de una titulación superior, también escasean determinados perfiles. Por ejemplo, los mozos especialistas en logística y transportes, capaces de manejar herramientas complicadas, transpaletas, etc. O los torneros, que fabrican piezas para la industria y que deben estar dotados de una cualificación acreditada.

Por otra parte, se observa que han ganado tirón ciertas ocupaciones relacionadas con la propia coyuntura económica, como los tramitadores de siniestros, en el segmento de banca y seguros; los gestores de cobros, en el área del telemarketing, o los comerciales, de cualquier sector. "Cobrar y vender es lo que más preocupa a las empresas ahora", dice Gavilán. Eso sí, todos ellos ampliamente formados y con experiencia.

La excelencia curricular es una condición que salva a muchos candidatos del paro. Así, aunque a priori haya profesiones que no parezcan albergar grandes expectativas, unas aptitudes bien certificadas pueden elevar la cotización. Es el caso de las secretarias de departamento con dominio de idiomas.

También de los camareros de piso para hoteles de cuatro y cinco estrellas. El turismo ha sentido -y aún percibe- el golpe de la crisis y por lo tanto los hoteles han ajustado al máximo sus plantillas, pero este tipo de perfiles no conocen el desempleo.

Los peor posicionados

Frente a las opciones antes mencionadas, caben otras dedicaciones casi desahuciadas por el momento económico que atraviesa España. Basta echar un vistazo a las estadísticas de paro para distinguir los sectores con mayor sangría de empleo: la construcción y el comercio.

Los dependientes han padecido el masivo cierre de establecimientos, a la vez que el ladrillo asistía al pinchazo de la burbuja. En este particular, la formación apenas sí hace de chaleco salvavidas. Tanto los peones de albañil como los arquitectos se enfrentan al mismo problema.

Para explicar la paralización casi absoluta de la actividad inmobiliaria, el director de Servicio de Adecco Office pone como ejemplo a los delineantes: "Antes las empresas se rifaban a estos profesionales, pero hace meses que no nos llega ni una sola oferta".