"Cuanto más pequeña la empresa, peor lo pasa"

Crónica de la pyme que fue a pedir un crédito

Nueve de cada diez empresas encuentra serios obstáculos a la hora de pedir un crédito, sea por falta de recursos en las entidades o por exceso de burocracia, avales y garantías que se les exigen. Esta preocupante estadística figura en el recién editado boletín de Cepyme Aragón, que subraya que la situación crediticia de las pequeñas empresas se está agravando.

Los términos más utilizados por las pymes para enjuiciar la actual situación crediticia son "pesadilla", "lamento" y "desesperación". Así lo refleja una encuesta realizada por la patronal aragonesa de las pymes. El profesor Luis Ferruz, catedrático de Economía financiera y Contabilidad de la Universidad de Zaragoza , asegura que "cuando más pequeña es una empresa, peor lo pasa, porque acusa más gravemente las dificultades crediticias o la morosidad".

Para Aurelio López de Hita, presidente de la Cepyme aragonesa, "el problema prioritario para las pequeñas empresas, en estos momentos, es la financiación". Aunque el modesto empresario, por razones obvias, no quiere pronunciarse individualmente, el retrato robot de la pyme que va a pedir un crédito en España acoge miles de nombres y apellidos.

Lejos de esperar una mejora, los pequeños empresarios temen que la reforma de las Cajas de Ahorro afectará negativamente al crédito a las pymes. Estiman que uno de los efectos de los cambios que deberán afrontarse será el reducir la concesión de créditos para equilibrar recursos.

En este contexto, el pequeño empresario que acude a pedir un crédito lo tiene bastante crudo. "Suerte que los espacios abiertos han sustituido a las ventanillas tradicionales porque, si así fuera, estarían cerradas", señala gráficamente uno de estos peticionarios.

El trato de los empleados bancarios es, por lo general, muy correcto, incluso cordial con los clientes más antiguos. Y aquí viene el primer desengaño. Confundir la relación personal con la profesional suele ser uno de los errores más extendidos. "Hay que separar claramente ambos planos", subrayan en la Cámara de Zaragoza. Con ácida ironía, un pequeño empresario remacha "ese cartel de que los empleados no tienen acceso al dinero no solo vale para disuadir a los atracadores".

Uno de los clavos ardiendo al que suelen agarrarse los pequeños empresarios es que las pequeñas empresas son, precisamente, las que mejor suelen responder a las obligaciones crediticias. "Con todo lo que está cayendo, morosidad de las Administraciones públicas incluida, más de la mitad de las pymes están al día en sus pagos, frente a las deudas millonarias que arrastran algunos grandes grupos", señala el promotor de una microempresa.

"Ya nos hemos acostumbrado a que la relación personal apenas cuenta. La petición de un crédito se ha profesionalizado mucho, porque no puedes esperar favores en función de los muchos años que has cumplido con el banco. Hay que llevar muy estudiado un plan que les convenza que la concesión del crédito va a contar con las garantías de cobro. Algo así como una asociación en la que tú cargas , en la práctica, con las mayores obligaciones y riesgos", subraya un veterano empresario.

Una de las quejas más extendidas entre los pequeños empresarios es , como subraya textualmente uno de ellos, "el adelanto del IVA para las facturas sin cobrar y la morosidad de algunos Ayuntamientos nos ha convertido , paradójicamente, en prestamistas. Con la diferencia de que los empresarios no podemos resistirnos a conceder esos auténticos créditos".

"Todo eso se lo contamos a empleados bancarios muy amables. Les decimos que ojalá tuviéramos la suerte de tener deudores tan cumplidores como lo avala una relación de muchos años. Pero los créditos se con ceden créditos con cuentagotas y muchas buenas ideas se quedan en el tintero por falta de financiación".