Cuenta atrás ante el Banco de España

Moody's rebaja la calificación a 30 entidades y sitúa a tres en bono basura

Nuevo hachazo de Moody's. La agencia bajó ayer la calificación crediticia de 30 entidades, lo que dejó a Banco Pastor, Catalunya Caixa y Banco Valencia en grado especulativo y a otras siete más al borde de perder el grado de inversión. BBVA, Santander y La Caixa mantuvieron sus notas.

A falta de problemas ayer en Europa ante la delicada situación de Portugal, Moody's volvió a asomarse al primer plano para poner al sistema financiero español en el centro de todas las miradas. Un nuevo golpe a los esfuerzos de las autoridades por recobrar la confianza en el sector, que costó rebajas de rating entre uno y cuatro escalones a una treintena de bancos y cajas.

La agencia volvió a dar la nota ayer, ajena a la polémica suscitada hace tan solo dos semanas cuando bajó la calificación de España a Aa2 y dio una estimación de las necesidades de capital del sistema financiero español de hasta 50.000 millones, sin esperar a las conclusiones que publicaría ese mismo día el Banco de España -15.144 millones-. Banco Pastor, Catalunya Caixa y Banco Valencia vieron recortada su calificación a Ba1, un nivel considerado de bono basura, mientras que Cajamar, Novacaixagalicia, BBK, Caja España, Caja Burgos, Caja Ávila, Caja Segovia, Ahorro Corporación y Lico Leasing se quedaron al borde del grado de inversión, en Baa3. Moody's solo confirmó el rating de BBVA, Santander y La Caixa, todos de Aa2.

"Entendemos que la bajada de calificación del Reino de España pone más presión al Gobierno para proteger su propio balance y eso se traducirá en una menor predisposición a ayudar al sistema financiero", explicaban ayer Alberto Postigo, vicepresidente y analista sénior de Moody's, y María Cabanyes, vicepresidente sénior.

MOODY'S CORPORATION 396,30 -0,24%

Moody's, a la hora de decidir el rating, valora dos factores: la fortaleza financiera de la entidad y el apoyo que pueda recibir del Estado o de otra ayuda externa. Durante la crisis, los puntos extra que aportaba a la nota ese previsible apoyo sistémico aumentó de forma extraordinaria, algo que se ha visto obligada a reducir tras la rebaja de rating a España.

La disponibilidad del FROB como recurso no parece convencer a Moody's. "Nuestra visión es a más largo plazo", explicaba ayer Cabanyes. Curiosamente Moody's sí reconoce en la nota que envió ayer que las entidades inmersas en procesos de consolidación "continuarán beneficiándose de un apoyo sistémico excepcionalmente elevado". Así, sorprendía ayer que BBK, entidad con un core capital del 10,3% e inmersa en una fusión fría, obtuvieron una nota al borde del bono basura. La entidad contestó recordando que es de las más capitalizadas y con un capital básico del 10,3% supera las exigencias del Banco de España sin necesidad de solicitar apoyo.

La rebaja de Moody's al sector no refleja los factores específicos de cada entidad, a diferencia del ejercicio del Banco de España. La decisión se basó en la asunción de menor apoyo sistémico al sector, la mayor vulnerabilidad de las cajas de menor tamaño que resulten de la consolidación y la menor predisposición en Europa a apoyar a los tenedores de deuda sénior en caso de necesidad. Moody's, de hecho, reconoce que la valoración de la calidad crediticia de cada entidad no ha cambiado y en su nota comenta que tras la reestructuración puede mejorar la eficiencia y otros aspectos que podrían generar subidas de rating futuras.

Dos puntos de vista

Banco de España

15.144 millones. Son los requerimientos de capital del sistema en el momento actual para cumplir las nuevas exigencias de capital definidas en el real decreto. Moody's lo cifró entre 40.000 y 50.000 millones en una situación normal.

Tamaño. El Banco de España aplaude la consolidación, pues en su opinión corrige la excesiva fragmentación del sector y permite afrontar el problema de exceso de capacidad.

Saneamiento. La consolidación ha provocado que las cajas hayan reconocido minusvalías en los últimos tres años de 52.000 millones de euros.

Moody's

Presión soberana. La mayor presión financiera sobre la deuda soberana y las entidades débiles reduce la capacidad de soporte al sector puesto que el Estado, pese a su elevada calificación, deberá centrarse más en proteger su propio balance.

Cajas pequeñas. La consolidación del sector hará que las entidades pequeñas resulten más vulnerables y tengan menos posibilidades de recibir apoyos, según la agencia.

Miedo a las quitas. El temor a un menor apoyo futuro de Europa a los tenedores de deuda sénior es otro motivo detrás del recorte de rating.