España saldrá beneficiada con la armonización del tributo

Las empresas aplauden el impuesto de sociedades europeo

Los departamentos fiscales de las grandes empresas celebran la decisión de Bruselas de crear una base armonizada en el impuesto sobre sociedades. La medida, aprobada el miércoles por la Comisión Europea, supondrá un ahorro fiscal para las compañías y reducirá la burocracia.

La Comisión Europea ha dado el primer paso para establecer un impuesto sobre sociedades armonizado, una medida que llevaba más de 10 años en los cajones de la Unión Europea. El impulso de Alemania ha sido vital para resucitar un proyecto que supone un salto cualitativo en la armonización fiscal de la UE.

José María Vallejo, socio responsable del área de Derecho Comunitario de KPMG, alaba la medida y destaca que "simplificará las cargas administrativas". Actualmente, una empresa que tenga filiales en distintos Estados miembros debe presentar declaraciones en cada una de las Administraciones tributarias donde opere.

Si finalmente se establece un impuesto sobre sociedades a nivel europeo, las empresas calcularán la base imponible con una sola normativa y pagarán el tributo a la autoridad fiscal del país en que radique la matriz. Y será el Estado que recaude el impuesto quien repartirá ese dinero entre los otros países en función de donde tenga la compañía los empleados, los activos y las ventas. En este sentido, España saldrá beneficiada, ya que es un mercado relativamente grande, lo que posibilitará que se amplíe la base imponible agregada. Por otra parte, Vallejo destaca que las empresas tendrán la posibilidad de compensar las pérdidas de filiales extranjeras, algo que actualmente solo se puede hacer de forma excepcional. En cualquier caso, la armonización no alcanzará a los tipos impositivos. España, con un gravamen del 30%, es el quinto país de la UE con el tipo más alto. Sin embargo, la legislación española contempla multitud de deducciones y beneficios fiscales que permiten que el tipo efectivo sea mucho menor, del 18%.

El reto de consensuar una fórmula

Cualquier mínimo avance en política tributaria en la UE cuesta un mundo, ya que los Estados se muestran reacios a ceder competencias en materia fiscal. Así, hasta que se apruebe la propuesta de la base tributaria consolidada común del impuesto de sociedades pueden pasar años. Se prevén acaloradas discusiones en torno a la fórmula para calcular la base imponible y los criterios de reparto de los ingresos entre los Estados miembros.

Precisamente para evitar que el debate termine sin consenso, la Comisión Europea propone que el impuesto sobre sociedades europeo sea opcional. Así, las compañías que lo deseen podrán mantener la situación actual o aplicar el nuevo tributo. Si bien Bruselas espera que en 2013 entre en vigor el impuesto armonizado, la experiencia indica que la aprobación de medidas fiscales de calado suele retrasarse.

La Comisión Europea asegura que la posibilidad de consolidar la base imponible permitirá a las empresas ahorrar 1.300 millones de euros, mientras que los menores costes administrativos se reducirán en unos 700 millones.