Manolo Jiménez. Entrenador del AEK de Atenas

"En Grecia se ve en los rostros la crispación por la crisis"

La falta de ofertas en España llevó al exentrenador del Sevilla durante tres temporadas a aceptar el proyecto de reflotar a un histórico del fútbol griego, en una competición hoy dominada por españoles.

La experiencia de Jiménez con la cantera del Sevilla, que dirigió durante nueve años para dar la alternativa a jugadores como Sergio Ramos o Jesús Navas, fue la clave para su fichaje por el AEK, en el que espera contribuir a una labor similar.

En comparación con la liga española, ¿qué nivel tiene la griega?

Es otro totalmente distinto. Los dos mejores equipos y que tienen bastante más presupuesto que el resto, Panathinaikos y Olympiakos, tendrían problemas para estar en la mitad alta de la tabla en España. El juego en general tiene menor calidad, es más de contacto. A cambio, todo se vive aquí con una extraordinaria pasión.

¿Cómo se decidió a marchar para hacerse cargo del AEK?

Por una parte, llegó octubre y no tenía ofertas atractivas de España, porque los banquillos se movieron poco en verano. Vino el AEK, que es el tercer equipo de Grecia por historia, y, aunque sufre problemas económicos, tiene un proyecto interesante a largo plazo. Ante la escasez para fichar, han decidido apostar por la cantera, y fue mi experiencia en la del Sevilla lo que les llevó a interesarse por mí. La plantilla, por ejemplo, es de las pocas con mayoría de jugadores locales.

Para ese tipo de proyectos hace falta una implicación a largo plazo...

De momento tengo un año más de contrato y me ilusiona cumplirlo, luego ya veremos. Mi idea es que consigamos terminar esta temporada terceros y consolidar el equipo actual, para luego dedicar más tiempo a supervisar el trabajo de la Academia, como la llaman aquí.

Llama la atención que, con los problemas económicos, tanta gente del fútbol español se haya marchado ahí. ¿No se siente la crisis en el fútbol?

Por supuesto, muchísimo. Nos han traído porque representamos una forma de hacer a partir de un trabajo estructurado, con entrenadores que funcionan bien, con lo que ven en la selección como referente. Pero los equipos griegos han bajado los presupuestos un montón y la merma de ingresos ha sido tremenda. Los estadios están semivacíos, porque la gente no puede dedicar dinero al fútbol; en el nuestro, que además es el enorme Olímpico -tiene 70.000 espectadores-, apenas llegamos a la media entrada en los mejores días. Creo que alguna semana no lo llenarían ni los asistentes a todos los partidos de la competición juntos.

¿Y a pie de calle?

Se ven auténticos problemas, gente pobre en la calle, que, por lo que me dicen, antes no abundaba tanto. La clase media también lo está pasando evidentemente mal. Atenas no es una ciudad barata, me parece de nivel similar a Madrid, y los sueldos, que ya eran bajos, cayeron. Miras las caras de la gente por la calle... Los rostros están crispados por la crisis, hay preocupación siempre.

¿Sigue a su Sevilla?

Con los avances tecnológicos, se pueden ver todos los partidos cada semana... La temporada que está haciendo no es brillante, pero confío en que se meterá en Europa.

¿Le gustaría seguir trabajando en el extranjero o desea volver?

A priori, preferiría volver a España. Pero lo que sí puedo decir es que la experiencia de trabajar fuera, de tener que adaptarse a formas de hacer y una cultura distinta, es muy valiosa, y se la recomendaría a todos los profesionales del fútbol al menos como una etapa de sus carreras.