Industria del ámbar

La revolución dorada del Báltico

Gdansk moderniza la joyería de ámbar, introduciendo diseño y técnicas modernas, para convertirse en su centro internacional.

La revolución dorada del Báltico
La revolución dorada del Báltico

Una oportunidad. Eso es lo que representa la industria del ámbar para Gdansk, la tercera ciudad de Polonia y una de las que encierra más historia entre sus calles. Y sus autoridades han decidido sacarle el mayor provecho.

El ayuntamiento de la localidad, en colaboración con sus artesanos, ha decidido deshacerse de la imagen rancia del ámbar que hasta fechas muy recientes imperaba entre los polacos, en especial entre la gente joven. Para ello ha puesto en marcha una serie de iniciativas con vistas a crear un centro internacional de la manufactura y el comercio de la preciada resina fósil, basadas en una imagen renovada, innovadora y vanguardista de este producto, con la vista puesta en las ventajas económicas que puede representar para una ciudad en la que existen 2.000 empresas y unos 10.000 trabajadores dedicados a esta actividad.

Según sus cálculos, las exportaciones polacas del producto fueron de 400 millones de euros en 2010, un año en el que la actividad se ralentizó debido a la crisis y las dificultades en el sector de la joyería.

Una visita a la Feria Internacional del Ámbar, la Joyería y las Gemas (Amberif), que se celebra hasta el 12 de marzo en esta localidad, pone de manifiesto la utilidad de esta estrategia. En la exposición, que cerró su pasada edición con la visita de 6.000 personas procedentes de 44 países, conviven la oferta de joyerías tradicionales (collares, pendientes y pulseras de pequeñas piezas de ámbar perfectamente pulidas y del color del coñac) con la de un selecto grupo de talleres que han hecho del diseño su modus vivendi. El mensaje ha calado, de momento, en algunas compañías como S&A, Wojciech Rygaloo y Art 7, entre otras.

Uno de los pioneros en materia de innovación ha sido Ambermoda. La firma, que cuenta con una tienda propia en Gdansk, ha asimilado la dinámica de creación de colecciones de la joyería artística. Sus propuestas destacan por su carácter rompedor y usos del producto hasta ahora infrecuentes, como la presentación de partes de la piedra en su estado natural. Desde la firma aseguran que el interés de Ambermoda por la creatividad no nació del imperio del mercado o el deseo de captar a un público más joven. Su diseñador, Mariusz Gliwinski, tiene formación artística y su aproximación al producto ha partido siempre de su creatividad a partir de sus enormes posibilidades.

Los organizadores de la feria, en su decimoctava edición, están embarcados en un proyecto de renovación de su imagen, que se escenificará con el cambio de nombre en la próxima edición de Amberif a Amber Expo. Otra de las claves será el traslado en dos años a un nuevo centro de exposiciones, que podría ser bautizado como Amber Arena.

Las autoridades de Gdansk quieren acercar la labor de productores y diseñadores. Colaboran con el Departamento de Diseño de Joyería de la Academia de Bellas Artes de Gdansk, al que se le reserva un espacio de Amberif para exponer trabajos de sus estudiantes. Y promueve la necesidad de presentar propuestas realistas desde el punto de vista del mercado, como la producción en serie o el uso de nuevas tecnologías.

Con el ánimo de popularizar la necesidad del diseño, el ayuntamiento acaba de lanzar una publicación, Trend Book 2011, en la que avanza las tendencias clave en el mercado de la joyería mundial y presenta propuestas de cómo aplicarlas a la manufactura del ámbar.

Además, las autoridades se embarcaron en un ambicioso proyecto regulador del sector, cuyo objetivo es "crear reglas que permitan identificar la calidad del ámbar por sus características, a semejanza de los diamantes", indica el responsable local para temas relacionados con el ámbar, Robert Pytlos. Aún en desarrollo, verá la luz en unos meses.

La vida social de Gdansk rezuma ámbar por los cuatro costados. Amberif resulta el momento apropiado para celebrar un desfile, al estilo de las grandes pasarelas, de moda y joyería, en el Teatro Filarmónico de la ciudad. El ámbar es el protagonista de todas las colecciones. El certamen destila la creatividad propia de sus habitantes para otras artes como la música o la pintura.

Amberif también resulta un momento apropiado para presentar una colección en una galería de arte, como hizo el escultor Mariusz Drapikowski. El artista, vinculado al arte sacro, inauguró el pasado miércoles Ángeles, una muestra de esculturas de vidrio, piedras preciosas y ámbar, con forma de ángeles de una sola ala. "Me gustaría que la gente reflexionara sobre lo bueno que todos tenemos dentro", afirma el autor.

Los asistentes acuden a estos eventos tocados de las joyas más representativas de este nuevo gusto de los habitantes de la ciudad por el diseño y la innovación. Ahora es un complemento trendy y posmoderno, pero desde tiempos inmemoriales, símbolo de estatus y de riqueza.

Los primeros datos que atestiguan la existencia del comercio de ámbar en la ciudad fueron consignados por el historiador romano Plinio el Viejo, que documentó la existencia de una ruta del ámbar que unía el Báltico con Roma. Una de las actividades de la embajadora del ámbar de Gdansk, la periodista y locutora de radio Monika Richardson, ha sido redactar un diario en el que recorre esta ruta, que será publicado en breve.

En definitiva, la historia demuestra que los desvelos de las autoridades por convertir a Gdansk en la capital del ámbar no son necesarios. Lo viene siendo desde hace siglos. Con su entusiasmo por ser pioneros en esta industria, se mantendrán en su cima unas décadas más.

Un trocito de ámbar en cada esquina

La ciudad polaca, cuya playa se llena de turistas en verano, cuenta con numerosas atracciones relacionadas con este tesoro dorado. El Museo del Ámbar recoge los usos de este producto a través de piezas de todas las épocas históricas. En la Prehistoria se construían amuletos con este material y también en época romana, cuando los gladiadores lo llevaban en sus bolsillos para que les diera fuerza durante la lucha. Puede encontrarse en lámparas art déco de principios del siglo XX, en relicarios y cofres del siglo XIX y en innumerables manifestaciones de arte sacro.

Ya fuera del museo, uno de los ejemplos más bellos de su versatilidad para la decoración puede encontrarse en la iglesia de Santa Brígida, también en Gdansk. El artista Mariusz Drapikowski firma el retablo fabricado en ámbar de este monumento, conocido también por tratarse de uno de los bastiones de la resistencia polaca contra el comunismo y su vinculación al movimiento Solidaridad. Para las compras, resulta indispensable una visita a la Quinta Avenida del ámbar, en las calles Mariacka, Dlugie Pobrzeze y Dluga.

Insectos, reptiles y plantas para la investigación

Las inclusiones constituyen una de las características más sorprendentes del ámbar y que le aporta un mayor exotismo. Cuando estaba húmeda y se deslizaba por la corteza de los árboles, la resina atrapaba a su paso pequeños animales, en su mayoría insectos y algún pequeño reptil, que quedaban encerrados con su fisonomía intacta. En Gdansk podemos encontrar la inclusión más grande del mundo, un reptil de siete centímetros de longitud. Las inclusiones de plantas son menos frecuentes, pero han permitido que los científicos conozcan especies que existieron en el Mioceno y que puedan acceder en algunos casos a su información genética.

Lo que lleva irremediablemente a preguntarse qué había de verdad en la novela de Michael Crichton Parque Jurásico, en la que la sangre acumulada en un mosquito recluido en ámbar permitía reproducir el código genético de los dinosaurios para después clonarlos. En el Museo del Ámbar desmienten esta posibilidad. Para ellos, está claro que puede obtenerse ADN de las piezas. Sin embargo, los científicos no se afanan en su estudio, porque las especies que poblaban esta región hace 40 millones de años son muy parecidas a las actuales: este periodo de tiempo en términos de evolución resulta insignificante.