Marruecos y Argelia son los principales mercados desde 2005

España ha vendido armas al mundo árabe por 558 millones

El valor de las exportaciones de armamento y material susceptible de uso militar desde España a los principales países del norte de África y Oriente Próximo asciende a 558,6 millones desde 2005. Entre los mayores clientes, Marruecos, Argelia e Irán.

El armamento español y el material de doble uso (con aplicaciones civiles pero susceptible de ser usado con fines militares o policiales) están ampliamente presente en los países del norte de África y la zona del golfo Pérsico que ahora mismo sufren revueltas y enfrentamientos entre partidarios y opositores del régimen de turno.

Así, y según los datos recopilados por CincoDías a partir de la información facilitada por el Ministerio de Industria, España ha exportado armas y material de defensa por valor de 558,65 millones de euros a una docena de países de la zona desde 2005 hasta mediados de 2010, último registro oficial disponible.

Preferencia por el Magreb

Las ventas de lo que son armas puras y duras (que va desde aviones, vehículos blindados y armamento pesado hasta armas ligeras, explosivos o proyectiles) sumaron 360,63 millones.

Los mayores clientes son Marruecos y Argelia, países en los que los últimos intentos de protesta han sido sofocados con violencia y que desde hace años son vistos con preocupación por ONG como Amnistía Internacional o Intermón Oxfam por las restricciones de derechos fundamentales, el hostigamiento a periodistas y activistas de derechos humanos o la excesiva violencia policial y militar.

La principal venta a Argelia ha sido la de seis aviones C-295 fabricados por Airbus Military, mientras que Marruecos ha comprado, sobre todo, vehículos (todoterreno, ambulancias, camiones cisterna y grúas) y cartuchería y vainas para caza y tiro. El año pasado, las exportaciones también han incluido piezas para aeronaves y repuestos para armas ligeras.

En el caso de Bahréin, el tercero en el ranking de compra de armamento, la mayor adquisición de estos años (por 15,94 millones de euros) no está detallada pero se encuadra en el apartado de "bombas, torpedos, cohetes y misiles".

Arabia Saudí, país con denuncias de las ONG por no reconocer derechos a las mujeres y a las minorías, por la represión de las libertades y por el uso frecuente de la tortura, se ha hecho con material procedente de España que incluye vehículos, armas ligeras (menos de 20 milímetros) y municiones.

Libia ha sido otro de los compradores más significativos del norte de África. Los embargos contra el régimen de Gadafi se levantaron en 2003 y 2004 y España ha aprovechado para hacer negocio. Por ejemplo, con la venta de radares y equipos de visión nocturna, habitualmente usados por militares y fuerzas de seguridad.

Con destino al Sultanato Omán se han exportado, por ejemplo, armas de más de 20 milímetros (lo que puede incluir artillería y lanzaproyectiles), sistemas de dirección de tiro o bombas. Este último material también ha sido adquirido por Catar, además de vehículos terrenos.

Irán

Cliente clave en material de doble uso

España no ha vendido armamento como tal a Irán. Sin embargo, el régimen de los ayatolás es el primer cliente en material de doble uso.

Las principales ventas son componentes industriales para el sector energético o el químico.

El Gobierno ha denegado en ocasiones la exportación de productos que pueden servir para fabricar armas nucleares.

Diferencia de criterios entre Gobierno y ONG

La exportación de material de defensa y de doble uso por parte de España genera todos los años críticas por parte de las ONG que forman la plataforma Armas Bajo Control: Amnistía Internacional, Fundació per la Pau, Greenpeace e Intermón Oxfam.

El Gobierno defiende siempre que a la hora de autorizar exportaciones de este tipo se ciñen, de manera escrupulosa, a lo estipulado en la normativa de la Unión Europea. Una normativa que impide, por ejemplo, exportar armas que puedan provocar o prolongar conflictos armados, así como agravar tensiones existentes o conflictos en el país comprador.

Atendiendo, precisamente, a este criterio, la semana pasada el Ejecutivo avanzó que revocará las licencias de exportación a Libia.

Sin embargo, las organizaciones de defensa de los derechos humanos quieren que España vaya más allá. Las ONG quieren que se hagan públicos los criterios que sigue la junta interministerial reguladora del comercio exterior de material de defensa y de doble uso para aplicar la ley de 2007 sobre venta de armamento.

Del mismo modo, quieren que la norma se aplique de manera estricta, en especial, en los países con violaciones de los derechos humanos o que pueden servir como plataforma para la reventa de armas a lugares con conflictos abiertos.

En este sentido, proponen que se aplique la dimensión preventiva que existe en la ley, de manera que el Ejecutivo pueda suspender la exportación de armas a aquellos países en los que se produzca un conflicto armado y existan indicios racionales de que el destino es preocupante, aunque la exportación "estuviera autorizada anteriormente".

Asimismo, abogan por que las posibles operaciones con estos destinos se examinen con detalle por el Parlamento. Y que, además, las embajadas controlen el uso efectivo de los materiales exportados.