Juan Picón. Socio director de DLA Piper en España

"Hemos cerrado el año con cifras históricas para DLA en España"

DLA Piper presentará en unos días los resultados de 2010 con cifras históricas: la firma ha crecido en España un 15% en facturación. Su socio director, Juan Picón, resume ese éxito en dos claves, una eficaz estrategia de gestión y un cuidado extremo al cliente

"Hemos cerrado el año con cifras históricas para DLA en España"
"Hemos cerrado el año con cifras históricas para DLA en España"

Cuando se sienta a charlar de abogacía y de negocio, Juan Picón salta con una facilidad asombrosa del plano nacional al internacional. No es difícil deducir de su discurso que el socio director de DLA Piper en España ocupa también un asiento en el comité ejecutivo global de la firma, además de ser responsable del área mercantil para Europa, Oriente Medio y África (EMEA). Y es que si Picón es un abogado, no hay duda de que también es un gestor. "La visión empresarial del negocio es imprescindible en un despacho. Antes se pensaba que los abogados éramos una casta aparte, ahora ya no es así".

Conceptos como eficiencia y gestión de costes abundan en un discurso que no pierde el tono jurídico, pero que lo trasciende. "La gente infravalora la importancia de la estrategia en una firma y es un gran error, porque es algo esencial. Tanto la estrategia como la atracción y retención del cliente son aspectos fundamentales que han sido objeto de poca atención por parte de muchos despachos. Y, sin embargo, si aciertas en eso tienes el 50% del camino hecho".

Pese al entorno de crisis, 2010 ha sido un gran año para DLA Piper. La firma ha crecido un 12% en Estados Unidos, un porcentaje que en España -a la espera de terminar de cerrar las cifras- se prevé que alcance el 15%. "Publicaremos los mejores resultados de DLA Piper en España en las próximas semanas. Hemos crecido alrededor de un 15% en un mercado en el que los resultados han estado entre el 0% y el 4% en el mejor de los casos. Es el mejor resultado de nuestra historia", apunta Picón. El motor que explica ese crecimiento es fundamentalmente mercantil. Así, incluso en un área como fusiones y adquisiciones, que ha estado poco activa desde que comenzó la crisis, la firma realizó importantes operaciones el año pasado. Es el caso del asesoramiento a CVC en las adquisiciones sobre R Cable y Capio Sanidad; a PAI Partners en la adquisición de Swissport; a Sun Capital en la de Famosa; a Santander en la adquisición de Bank Zachodni WBK, o a Ebro Foods en la compra de la australiana Ricegrowers Limites, entre otras. "Son solo algunos ejemplos, pero muestran que son operaciones magníficas en un año donde su número ha disminuido", explica Picón. ¿La clave? El socio director de DLA no lo duda: cuidar al extremo la relación con el cliente. "Nosotros hacemos una revisión de esa relación al terminar el trabajo, y lo que nos indica es que el cliente valora la cercanía, el estar siempre muy pendiente".

¿Cuál ha sido la clave del éxito del despacho en un momento de coyuntura económica adversa? "Nosotros tenemos dos grandes factores a nuestro favor. El primero es que, con 75 abogados, contamos con una estructura manejable, que nos permite ocuparnos de todos los temas que tenemos actualmente y de muchísimos más sin los costes fijos que soportan estructuras más pesadas. El segundo, que somos el mayor despacho del mundo y tenemos la mayor diversidad geográfica del mundo". Picón hace un paralelismo con los beneficios que provoca diversificar riesgos en una inversión. "Una de las cosas que hemos hecho bien en DLA Piper es apostar por diversificar nuestro riesgo. Y lo hemos hecho tanto en producto como en geografía".

La integración de la firma australiana DLA Phillips Fox es el último ejemplo de esa política, una operación que ha reforzado aún más la posición del despacho y que beneficiará también a la oficina española y a sus clientes. "Con independencia de la situación que estamos viviendo aquí, las empresas españolas están haciendo una labor fantástica en los mercados internacionales. Para la oficina de Madrid, el hecho de que el despacho se esté posicionando cada vez en más lugares del mundo es una oportunidad única, porque nos permite acompañar a nuestros clientes allá donde vayan".

Entre los planes a corto plazo de la firma, destaca su intención de reforzar algunos departamentos en crecimiento. "Estamos muy avanzados en el cierre de una gran incorporación, la de un socio responsable del área de penal económico, sobre todo para cubrir la parte de penal preventivo, que DLA tiene muy desarrollado a nivel global". El despacho tiene claro que ésta es una de las áreas que cuenta con mayor potencial de crecimiento en los próximos años. Como explica Picón, "es un tema que va a estar en las agendas de los directores de asesoría jurídica de todas las empresas. De ahí que estemos concluyendo negociaciones con un primer espada". Otro de los equipos que podría incorporar talento en los próximos meses es el de reestructuraciones e insolvencias. Según el socio director de DLA, "todavía veremos dos o tres años más de reestructuraciones en insolvencia, pero después estamos convencidos de que aumentarán las reestructuraciones en solvencia". Picón hace una lectura optimista de los próximos meses, incluso en un área como la de fusiones y adquisiciones, donde cree que comenzarán a verse bastantes más operaciones.

Si se le pregunta cómo ve el mercado de la abogacía en España a unos años vista, hace especial hincapié en una palabra: tecnología. "La tecnología va a influir mucho en la evolución futura de los despachos españoles. En ese sentido, una buena gestión tecnológica y del conocimiento determinará que determinados bufetes funcionen mejor que otros".

Pese a que no considera probable que fenómenos como el outsourcing -en el que están ya inmersas las firmas de la City - se reproduzcan en España, el socio director de DLA Piper se muestra convencido de que el fenómeno de comoditización del trabajo jurídico será un factor clave que modificará el mapa futuro de la abogacía. "En mi opinión, se va a producir una separación entre productos más comoditizables y productos de mayor valor añadido. Yo creo que en España será más difícil que veamos outsourcing, pero sí es posible que determinados despachos opten por reajustar su estructura y hacer una escisión, de forma que mantengan una actividad más comoditizada en una parte de la firma y se centren en una actividad de mayor valor añadido en la otra".

En cualquier caso, Picón tiene claro que el futuro del sector pasa por reducir el número de jugadores en un tablero cuyos márgenes son cada vez más estrechos. "Creo que el modelo tiene que cambiar, porque no puede haber muchos abogados para un trabajo que cada vez va a tener menos margen de beneficio. Eso es lo que ajustará finalmente el modelo", apunta.

Como consecuencia de ese exceso de jugadores, la propia carrera profesional dentro de los bufetes está abocada a cambiar en un futuro más que próximo. "La carrera profesional dentro del despacho en el que se aspira a socio como único esquema posible de éxito está ya superada y las circunstancias nos dicen que se va a superar todavía mucho más. No tengo ninguna duda de que empezaremos a ver carreras de otro tipo: gente que va a aspirar a un desarrollo profesional distinto, aceptándolo y primando, por ejemplo, la conciliación sobre la carrera de socio". El panorama, en suma, está cambiando y la abogacía no es ajena a ello.

Un futuro con nuevos jugadores

Al contrario que otros compañeros de profesión, Juan Picón no descarta que en el mercado español pueda entrar todavía alguna otra firma extranjera. "Ahora mismo hay sitio para nuevos jugadores, siempre que ofrezcan cosas distintas y cuenten con capacidad para desarrollar soluciones innovadoras. A mí no me sorprendería ver entrar otros despachos en el mercado, o incluso que despachos ya existentes se escindiesen en firmas más pequeñas".

¿Vamos hacia un futuro con más despachos nicho? En opinión del socio director de DLA Piper, se trata de un escenario perfectamente posible, "sin que se les augure un mal futuro, porque a lo mejor son mucho más ágiles en el producto y el servicio que están ofreciendo".

Las grandes estructuras, advierte, harían bien en estar alerta frente a nuevos posibles competidores. "Yo creo que el pensar que la competencia se va a mantener estática es una falacia. La competencia cada vez va a ser más y más dura en el mercado, tanto en precio como en calidad, y tal vez surjan competidores que, aunque pequeños, puedan hacer determinadas cosas tan bien o incluso mejor que uno grande", sentencia.

La cifra

15% es la cifra de crecimiento en facturación con la que DLA Piper prevé cerrar el año 2010 en España.