COLUMNA

Agarrados por el petróleo

El petróleo todavía lubrica la economía mundial y podría hacer que se agarrotara. Los precios, por encima de 110 dólares el barril, agitan el espectro de crisis anteriores. A juzgar por la oferta y la demanda, no hay razón para que sigan tan altos. Un repunte sostenido sería un gran problema para la economía mundial. Cuantificar este problema es una ciencia inexacta. En 2004, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) calculó que una subida de 10 dólares por barril podría reducir el crecimiento del PIB en los países desarrollados en un 0,4% anual durante los dos años siguientes. También añadiría un 0,5% a la inflación anual. El impacto era más grave en el mundo en desarrollo: en Asia, el crecimiento sería un 0,8% más bajo y la inflación un 1,4% mayor. Pero la estimación de la AIE se hizo cuando el petróleo estaba a solo 25 dólares por barril. Aunque una subida de 10 dólares es hoy menor en términos porcentuales, el nivel absoluto es mucho mayor: al precio actual, el consumo de petróleo representa más del 5% del PIB mundial.

El mundo de hoy usa el petróleo de manera probablemente más eficiente que en el pasado. Aun así, la reciente alza representa una doble amenaza de inflación y recesión. Las altas tasas de crecimiento en China, India y otras economías emergentes indican que la inflación media ya está creciendo. Un petróleo más caro perjudicará a los consumidores y dará mayor impulso a la inflación. Los Gobiernos y los bancos centrales se enfrentarán a un dilema: apretar ahora o correr los riesgos de una inflación cada vez mayor, asumiendo que el choque sea temporal.

En el mundo desarrollado, la gran amenaza es al crecimiento. En la periferia de la eurozona, la subida del petróleo hará más difícil la recuperación. El BCE puede que aún tenga que responder a una subida de la inflación que, al 2,4%, ya supera la meta. En el Reino Unido, un incremento del 15% anual en los precios del combustible ya es el principal factor tras la inflación al 4%. El peligro de que el petróleo pueda sumir al Reino Unido en una recesión es real. A nivel mundial, los impactos se entrelazarán. El daño a los consumidores occidentales perjudicará a las exportaciones de las economías emergentes y al crecimiento. La amenaza retrocederá si el Golfo escapa a los graves disturbios y al retroceso de los precios del petróleo. Pero cuanto más tiempo sigan altos, más nervios crisparán en el mundo.

Ian Campbell