Nuevo plan energético

Sebastián plantea conducir a 30 km por hora en ciudad para ahorrar crudo

Reducir la velocidad media de circulación en las ciudades de 50 a 30 kilómetros por hora. Esa es una de las propuestas que el Ejecutivo estudia hoy en el Consejo de Ministros para reducir el consumo de energía y la dependencia del petróleo, que ayer se disparó hasta rozar los 120 dólares.

En junio de 2008, el barril de Brent, de referencia en Europa, rozó los 150 dólares, lo que obligó al Ejecutivo a diseñar con carácter de urgencia un plan nacional de ahorro y eficiencia energética. Ese proyecto, sin embargo, fue postergado en un cajón por el desplome del precio (bajó de 147 a 40 dólares en apenas seis meses) y por los recortes de gasto iniciados ante una incipiente crisis. Tan solo se implantaron medidas como la supresión de la corbata en actos públicos o la reducción del frío para los aires acondicionados.

Dos años y medio después, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, se ha visto obligado a desempolvar ese plan y a acelerar su ejecución ante la escalada del precio del petróleo, que ayer llegó a rozar los 120 dólares y puede comprometer la recuperación de la economía española. De hecho, Sebastián se ha visto obligado a suspender un viaje a Rusia para presentar hoy en el Consejo de Ministros el plan de choque con el que hacer frente al repunte del precio del crudo, que ya le pasó una factura adicional a la economía española de 6.000 millones en 2010.

Y una de las medidas más novedosas que contempla ese plan es la reducción de la velocidad media en las ciudades desde 50 a 30 kilómetros por hora. La Dirección General de Tráfico, dependiente del Ministerio del Interior, incluirá esa modificación, que afectará a las vías de uno y dos carriles, en el reglamento general de la circulación, aún en tramitación. Y para asegurar su implantación en todos los ayuntamientos, el Ejecutivo ha pactado el calendario de aplicación con la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). De hecho, este organismo tenía previsto aprobar el pasado martes en la comisión ejecutiva celebrada en Vitoria una ordenanza tipo que recogiera los cambios introducidos en el citado reglamento durante los dos últimos años. Sin embargo, la posible presentación de este plan y la posibilidad de que se incluyera la bajada de la velocidad media obligó a suspender esa decisión a la espera de que ésta pueda ser incluida en las ordenanzas municipales. Estas ordenanzas no son vinculantes, pero sí establecen un marco común para todos los municipios a la hora de legislar en esta materia. La otra herramienta de la que disponen los municipios son los planes de movilidad sostenible, a través de los cuales se potencian el uso de medios de transporte menos contaminantes y la construcción de vías para su uso, como los carriles bici.

Conducción eficiente

De este modo, el Ejecutivo quiere centrar los esfuerzos en el petróleo, que representa casi el 60% del consumo de energía y especialmente en el transporte, que absorbe el 40% del total. Otra de las iniciativas más novedosas se refiere a la potenciación de una conducción más eficiente, que también se introduciría como un cambio dentro del reglamento de la circulación. En este sentido, el texto normativo incluiría la obligación de recibir cursos de formación en este sentido como paso previo para la obtención del carné de conducir. Esa conducción eficiente consistiría en la utilización de las marchas largas para circular por la ciudad, de tal manera que el vehículo vaya siempre poco revolucionado. De este modo, según los cálculos realizados del Real Automóvil Club de Cataluña y del Instituto para la Diversificación y el Ahorro de Energía, se podrían obtener ahorros de hasta el 15% en el consumo. En el estudio se establece que los conductores podrían dejar de gastar entre 81 y 405 euros anuales en combustible. Ambos organismos imparten ya cursos de formación y por ahora han pasado por ellos más de 22.000 alumnos, una cifra que se podría multiplicar si se hace obligatorio por ley.

En el plan nacional de ahorro y eficiencia energética, que se inició en 2008 y acaba en 2012, también se contemplaban otras medidas que apenas se han desarrollado como la implantación del vehículo híbrido (el Ejecutivo pretendía llegar al millón de vehículos en 2014 y apenas se venden en la actualidad 1.000 al mes) o la reducción de la velocidad en las rondas de circunvalación de las ciudades, paralizada por la complejidad para su aplicación.

Los expertos consideran acertada la propuesta del Ejecutivo, aunque coinciden en que la planificación de la política energética debe hacerse a largo plazo y no estar sujeta a los vaivenes del precio del crudo. "El modelo energético debe garantizar el suministro y la competitividad de las empresas. Estos dos objetivos obligan a no excluir ninguna fuente de energía. Creo que es necesario repensar la política de las nucleares", asegura Juan José de Lucio, director del Servicio de Estudios de las Cámaras de Comercio. A su juicio también son imprescindibles incentivos fiscales para premiar a hogares y empresas que ajusten su consumo. En la misma línea, el presidente de Repsol YPF, Antonio Brufau, exigió ayer la puesta en marcha de esos incentivos. "Es más barato incentivar el ahorro energético que la producción en renovables", aseguró.

Por su parte, Esteban Sastre, director del Servicio de Estudios del Instituto de la Empresa Familiar, apuesta por el desarrollo de programas de ahorro en edificios y en el parque automovilístico. "La medida que más aseguraría el suministro sería la conexión con la red de gasoductos del Norte de África y la interconexión con Francia, que permitiría vender energía cuando tuviéramos excedentes y comprarla cuando nos faltara".

Los efectos en la economía de un barril de Brent disparado

1 Carburantes más caros. La gasolina se ha encarecido en los últimos días y ha igualado el máximo cosechado el 20 de enero, de 1,285 euros por litro . "España es muy dependiente del petróleo, su subida incidirá aún más en los precios del transporte", asegura Daniel Pingarrón, estratega de IG Markets.

2 Billetes aéreos. Las aerolíneas suelen repercutir en los billetes que cobran a sus clientes el precio de un combustible más caro. Vueling, por ejemplo, tiene un plan para compensar el alza del precio del petróleo, aunque solo parcialmente, según ha anunciado a la CNMV, informa F. Nakagawa. La repercusión puede extenderse al transporte urbano y al interurbano.

3 Recibo de la luz. Según la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA), un 36,7% de la producción de energía en España parte de productos petrolíferos o gas natural, dos de los más importantes ítems exportados por Libia. "Si el alza persiste, la electricidad debe subir otra vez en los próximos trimestres", afirma Pingarrón.

4 Trasvase de rentas. El aumento del precio del barril de crudo Brent eleva la factura de las importaciones de petróleo y aumenta el déficit comercial de España. Según el ministro de Industria, Miguel Sebastián, la subida del petróleo, que pasó de 72 a 105 dólares en los meses anteriores a la crisis libia, generó un coste a la economía española de casi 7.000 millones de dólares. Los cálculos del Gobierno en términos generales son unos 6.000 millones de euros de trasvase de renta al exterior por cada 10 euros de subida del crudo.

5 Del IPC a los salarios. El carburante tiene un peso específico en el IPC. Actualmente, con datos de enero, el IPC ha subido al 3,3%, en parte por el aumento del precio del crudo. Un incremento del IPC genera a su vez "efectos de segunda vuelta" en la economía, los ligados a los salarios ya que muchas subidas de sueldos está vinculadas al comportamiento de la inflación.

6 Hacienda gana. El Ministerio de Economía tiene un fiel aliado en el encarecimiento de los carburantes, vía mayor recaudación impositiva, a través del IVA, vinculado al precio del gasóleo y las gasolinas. Solo por el impuesto de hidrocarburos, ligado al consumo, el fisco recauda 10.000 millones al año, a pagar por los consumidores.

Hacia una crisis humanitaria en Libia

La ministros de Interior de la UE, reunidos en Bruselas, reconocieron ayer que la descomposición del régimen de Gadafi añade una imprevisible dimensión a las sublevaciones populares en el norte de África. "No sabemos lo que va a pasar, pero conviene estar atentos porque Libia es un país grande y va a salir gente hacia Egipto, Túnez y Europa", señaló el ministro Alfredo Pérez Rubalcaba. El también vicepresidente señaló que la UE debe preparar "un plan de contingencia" porque "es previsible que haya exigencias humanitarias". Rubalcaba se alineó con los países del Mediterráneo, encabezados por Italia y Malta, que reclaman una respuesta europea ante una posible avalancha de refugiados.

La comisaria de Interior, Cecilia Malmström, aseguró que los socios reconocen que "se trata de un asunto europeo". Pero los países más septentrionales son reacios a comprometer recursos mientras no se materialice la avalancha. Mientras tanto, Muamar Gadafi avisó a Occidente de que la producción de crudo puede paralizarse si los trabajadores no vuelven a la normalidad.

Zapatero en Túnez

La prioridad europea, por el momento, parece centrarse en ayudar a Egipto y Túnez para que asuman en su territorio los flujos migratorios (se calcula que en Libia reside más de un millón de egipcios y 300.000 tunecinos). El presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, iniciará el domingo un viaje a Túnez, el origen de las revueltas en el Norte de África, convirtiéndose en el primer dirigente europeo en visitarla tras la responsable de Exteriores de la UE, Catherine Ashton.