Ninguna de las tres ha acudido a convocatoria estatal

Orange, Jazztel y Vodafone rehúyen la ayuda pública para extender ADSL

Ni el antiguo plan de extensión de la banda ancha ni el actual programa Avanza de nuevas infraestructuras. Las grandes operadoras alternativas se han mantenido totalmente al margen de cualquier iniciativa de ayudas públicas estatales para extender la banda ancha a zonas alejadas del centro de las ciudades. Solo Telefónica y alguna empresa de cable han acudido a las convocatorias.

Orange, Jazztel y Vodafone rehúyen la ayuda pública para extender ADSL
Orange, Jazztel y Vodafone rehúyen la ayuda pública para extender ADSL

Un vistazo a la lista de ayudas estatales concedidas en los últimos años para extender la banda ancha a zonas que no son rentables sin algún incentivo lo dice todo. El nombre de Telefónica se repite incesantemente, aderezado con alguna empresa local de tamaño muy reducido y unas pocas -muy pocas- compañías de cable.

De las que no hay rastro es de las tres principales competidoras de Telefónica en ADSL, Orange, Jazztel y Vodafone. Y no solo porque sus proyectos no hayan ganado, sino porque no han presentado propuesta alguna, según fuentes del sector.

Y eso que los programas han sido varios. Desde 2005 a 2008 estuvo en marcha el Plan de Extensión de la Banda Ancha, que llevó el acceso a internet a 58.442 núcleos de población. Más reciente es el programa Avanza de nuevas infraestructuras, que concedió 133 millones el año pasado y al que tampoco acudieron estas compañías.

Esta ausencia reiterada no está exenta de polémica. Sobre todo, cuando la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones hace públicas las cuotas de mercado de Telefónica en las diferentes zonas de España y el resultado es que en ciertas áreas casi no hay competencia. Mientras que el exmonopolio tiene el 37% de las conexiones de banda ancha en las áreas donde hay más rivalidad, en otras zonas los usuarios casi no tienen posibilidad de elegir otro operador que Telefónica y eso le da una cuota del 69% en las áreas menos competitivas.

Fuentes de las operadoras alternativas achacan esta diferencia a un problema de regulación, que debería ser más intensa en las zonas no competitivas y forzar una mayor apertura de Telefónica. Otras fuentes, sin embargo, consideran que es un problema de inversión; las operadoras alternativas solo efectúan desembolsos donde van a tener una rentabilidad inmediata y no están dispuestas a comprometerse en el resto.

"Las ayudas, como su nombre dice, ayudan, pero no te resuelven la papeleta; llegar a determinadas zonas y no quedarse solo en las más rentables requiere inversiones", explican estas fuentes.

Las operadoras alternativas reconocen que no han acudido a ayudas públicas. Orange y Jazztel apelan a la falta de rentabilidad para ellas. "Una parte estaba dedicada a la extensión de la banda ancha en zonas muy remotas", explican fuentes de la filial de France Télécom. "Solo Telefónica puede tener una red tan capilar que le compense extender la cobertura hasta estas zonas remotas. O a las operadoras de cable, que están geográficamente enfocadas".

Jazztel, por su parte, asegura que ha analizado, y sigue haciéndolo, todas las ayudas desde la perspectiva de la rentabilidad, "relacionando la magnitud de la inversión a acometer con el retorno de la misma". Hasta ahora, sin embargo, ninguna ha sido satisfactoria.

Para Vodafone se trata de un tema de presupuesto. La operadora realiza su planificación de forma anual y la mayoría de las ayudas requieren un presupuesto plurianual que "no encaja con el modelo" de la compañía. Además, en muchos casos no se trata de subvenciones, sino de créditos en condiciones ventajosas, pero que son "muy similares a los que puede conseguir la teleco en el mercado con menos papeleo", explica. Eso sí, Vodafone ha trabajado con ayudas en comunidades como Asturias o Murcia.

¿Más competencia o más conexiones?

El debate principal sobre las ayudas públicas se cuestiona si realmente pueden avivar la competencia en las zonas menos favorecidas o son simplemente una contribución a Telefónica para que su red vaya un poco más allá.

En un principio, el objetivo de estos impulsos es la extensión de la banda ancha a usuarios que no tienen acceso a ella. En la última convocatoria, también se han incluido algunos despliegues de redes de nueva generación, las de fibra óptica, capaces de llevar 100 megas al interior de los hogares. A estas ayudas han acudido la gallega R y la asturiana Telecable a través de su filial en Extremadura.

Por tanto, la meta del Ministerio de Industria, el organismo que convoca y canaliza las ayudas, no es fomentar la competencia. Se trata de que llegue una conexión donde antes no lo hacía, al margen de qué operador la lleve.

Pero eso no significa que Telefónica tenga que ganar siempre estas ayudas, aseguran fuentes del sector. Aunque se reconoce que es cierto que para rentabilizar estas inversiones es necesario tener una red extensa o una mentalidad de negocio a más largo plazo, eso no significa que no haya zonas que cualquier compañía pueda rentabilizar, como determinados polígonos industriales, añaden.

Fuentes de las operadoras alternativas contraatacan, sin embargo, con el argumento de que en algunas de estas zonas no se exige solo desarrollar una banda ancha a las velocidades tradicionales, sino que se piden capacidades que están muy lejos de la demanda prevista para sus usuarios.

Varios planes

- El Ministerio de Industria comenzó en 2005 a desarrollar programas de impulso al acceso a internet de alta velocidad.

- El primero se denominó Plan de Extensión de la Banda Ancha y duró hasta 2008. Concedió tanto ayudas como créditos a tipos favorables.

- También se han hecho programas en colaboración con las comunidades.

- Las últimas convocatorias forman parte del plan Avanza y son en forma de créditos blandos. En 2010 se concedieron 133 millones y para este año hay 200 millones previstos.