Stephen Elop

El ave fénix de Nokia

El nuevo presidente de la finlandesa busca hacerla resurgir de sus cenizas. El acuerdo con Microsoft, su anterior casa, es una apuesta por ganar seguidores. Pero también a riesgo de algunos enemigos.

Stephen Elop
Stephen Elop

En Espoo todavía aguardan un milagro que les devuelva a su acostumbrado dinamismo. La pequeña ciudad al sur de Finlandia acoge la sede de Nokia, una gloria entre los fabricantes de móviles que ha perdido el tren de los smartphones. Por eso contrataron, el pasado septiembre, a un experto en software capaz de encender la chispa. Stephen Elop es el primer directivo no finés que toma las riendas de la compañía nórdica. A sus 47 años, el canadiense ha tomado la osada determinación de pactar con Microsoft, otro grande en horas bajas, y además, su exempresa. Las críticas no han tardado en lloverle encima.

A solo tres días del acuerdo, Elop se dejó ver el pasado domingo en el Mobile World Congress de Barcelona. Al amparo de su futurible socio, Steve Ballmer, ha tenido que defender a capa y espada las bonanzas de trabajar juntos, o lo que ha insistido en llamar la creación de un "ecosistema". A Elop, que todavía conserva un buen número de acciones en Microsoft, no todos le ven como un salvador. Uno de los participantes en el foro se atrevió a preguntarle si era más bien un "caballo de troya". Sin perder la serenidad mantenida en la charla, el ejecutivo respondió: "La junta de Nokia es la única que puede tomar las decisiones". Y sobre sus participaciones en el grupo de Silicon Valley, aclaró que la ley le impide deshacerse de ellas mientras duren las negociaciones. "Por supuesto que las venderé en cuanto se levante la restricción", zanjaba.

Elop estuvo al servicio de Bill Gates, como responsable de la línea de productos Office, de enero de 2008 a septiembre del año pasado. De ahí pasó inmediatamente a Nokia, dispuesto a sembrar la calma en la cúpula tras la tempestad por la pérdida de competitividad ante rivales como Apple o los emergentes fabricantes asiáticos. Previo a su carrera en Microsoft, había desempeñado funciones operativas en la desarrolladora de protocolo de internet Janus, y fue consejero delegado de Macromedia, antes de ser comprada por Adobe, donde además llegó a ser presidente.

Los bits se multiplican en la mente de este gestor e ingeniero informático, que solía pasar las noches en vela estudiando para acabar licenciándose por la Universidad de McMaster, en Ontario. Entre sus aficiones figuran los vuelos simulados y es conocido por su ímpetu luchador. Padre de cinco hijos, se encaró con el Gobierno canadiense cuando éste se negó a otorgar la nacionalidad a uno de sus retoños, adoptado, mientras residía en EE UU. Llevó el caso hasta las oficinas del primer ministro y lo ganó. La responsable de comunicación de Nokia en España, Solange Cummins, le describe como una persona cercana, de ideas claras, que sabe escuchar e incluso aprecia los comentarios de los más alejados a la toma de decisiones. "Es hipertransparente, un comunicador nato, muy a la americana. Los finlandeses son más secos y no estábamos acostumbrados a un estilo tan directo", comenta.

Su efusiva sinceridad quedó patente a principios de este mes, cuando se filtró un memorándum dirigido a sus empleados. En él describía a Nokia como "una plataforma petrolífera en llamas" y conminaba a actuar más rápido. Se refería, entre otras cosas, a la lenta e infructuosa colaboración con Intel para el desarrollo del sistema operativo MeeGo. Junto a su otra patente para móviles, Symbian, la iniciativa había sido concebida para salir al paso de la irrupción de Apple y Android en los tablets y los teléfonos inteligentes. Demasiado tarde para reaccionar, Elop ha optado por una alternativa que, por el momento, solo cubre el 4% del mercado.

Para Nick Jones, analista de Gartner especializado en Nokia, el acuerdo con Microsoft es "menos malo" que, por ejemplo, uno con Android, que "habría supuesto menos oportunidades de posicionamiento, servicios de localización y publicidad", al tiempo que habría forzado a la finlandesa a competir con muchos fabricantes low cost de Asia. El experto cree que, en efecto, la experiencia y el conocimiento de Elop en Microsoft hicieron más fáciles las negociaciones. En la próxima junta de accionistas, el 3 de mayo, el directivo deberá enfrentarse a la oposición de nueve jóvenes socios, que hace una semana lanzaron un plan B en una carta abierta. Jones opina que son pocos y la idea que proponen es precisamente la de continuar con la estrategia fallida del software interno.

La historia de Nokia como un ave fénix es en realidad la de un resurgimiento a raíz de una caída gradual e insondable, porque el fabricante de móviles sigue siendo líder de ventas a nivel mundial. Su aventura será decisiva si logra ganar adeptos en EE UU, cuna de la innovación, donde siempre ha ido muy por detrás de las marcas locales. La alianza siembra precedentes en la cronología de los viejos titanes que han ido perdiendo terreno. Vic Gudontra, un alto cargo de Google que también pasó por Microsoft, escribía a propósito en su perfil de Twitter, no sin cierta malicia: "Dos pavos no hacen un águila". El destino está, en todo caso, aún por escribir. En la incertidumbre quedan también rumores como el traslado de la emblemática firma nórdica a Silicon Valley. En Espoo, mientras tanto, siguen esperando a subirse al tren.