COLUMNA

La lucha contra futuras burbujas

Toda lucha digna contra las burbujas debería hacer frente a la financiación, no solo de capital. Desde que Lehman Brothers quebró, la atención se ha centrado en subir los requerimientos de capital bancario en épocas de boom. Es una buena idea, pero los Gobiernos y reguladores deberían recordar que la falta de liquidez es lo que causa la muerte súbita entre los bancos. El déficit de capital es una muerte más lenta.

Las últimas ideas del Gobierno británico van más allá de las reservas de capital anticíclicas. Han incluido también propuestas para la liquidez. La ventaja es que sería más costoso para los bancos conceder crédito, lo que significa que en caso de crisis, se apoyarían en un colchón más grueso.

Las opciones son bien recibidas, pero pueden ser mejoradas. En primer lugar, los préstamo hipotecarios. Reino Unido habla de configurar coeficientes máximos de préstamos sobre tasación. En segundo lugar, la financiación. Los llamados coeficientes de cobertura de liquidez deben garantizar que los bancos tienen suficientes activos líquidos para cubrir 30 días las salidas de efectivo. También se menciona la modificación de la tasa neta de financiación estable, diseñada para garantizar una financiación a largo plazo. Son ideas prometedoras, pero se puede hacer algo más sencillo. ¿Qué hay de establecer un importe mínimo de financiación a largo plazo como un porcentaje de los activos totales que deben tener los bancos, al que recurrir cuando la fiesta amenace con irse de las manos?

El Banco de Inglaterra ha asignado al nuevo comité provisional de política financiera la tarea de asesorar a Reino Unido en las herramientas a utilizar en la lucha contra futuras burbujas. Su recomendación necesita encajar en la mayor medida posible con lo que está sucediendo en otros lugares. Garantizar el protagonismo de la financiación debe ser la prioridad en Gran Bretaña y el resto del mundo.

Hugo Dixon