La comercialización del gas comenzará el próximo abril

El gasoducto de Medgaz arranca esta semana con escasa demanda

En Beni Saf, en la costa argelina, lo tienen todo dispuesto para inyectar combustible en el nuevo gasoducto de Medgaz, que dispone de una capacidad de ocho bcm (mil millones de metros cúbicos). El arranque coincide con una debilidad de la demanda y, de hecho, de los cinco socios que participan en el tubo, solo uno ha contratado, de momento, gas.

El gasoducto de Medgaz arranca esta semana con escasa demanda
El gasoducto de Medgaz arranca esta semana con escasa demanda

Todo está listo para que a finales de esta semana, probablemente el domingo 20, comience a funcionar la infraestructura gasística más relevante proyectada en la última década en España: el gasoducto submarino de Medgaz que enlazará Argelia con España por la costa de Almería. Con una longitud de 210 kilómetros, una capacidad de transporte de ocho bcm (mil millones de metros cúbicos) de gas natural y una profundidad máxima de 2.160 metros, hace ya un mes y medio que el Medgaz viene realizando pruebas en circuito cerrado. Concretamente, en la estación de compresión de Beni Saf, de donde parte el tubo desde las costas argelinas.

A finales de esta semana comenzará la inyección de combustible en el nuevo gasoducto, que llegaría a España hacia finales de este mes, ya que en las pruebas el gas debe circular muy despacio. El tubo enlazará en Almería con la red española de gasoductos, que gestiona Enagás y que debe prepararse para el transporte de ese nuevo combustible hacia la conexión de Chinchilla.

Aun con todo, la comercialización de gas natural no comenzará hasta comienzos del mes de abril, si bien, según fuentes empresariales, la demanda de gas desde este tubo es escasa. Medgaz está controlado por el grupo estatal argelino Sonatrach, que tiene un 36%, y con él participan Cepsa e Iberdrola, con un 20% cada una, y Endesa y Gaz de France Suez, con otro 12%, respectivamente.

Los cinco socios tienen una reserva de capacidad en el tubo igual a su participación en el capital. De momento, según fuentes sectoriales, solo Cepsa habría contratado gas para principios de abril. Hay quien interpreta que estas escasas peticiones se deben a que la caída de la demanda de gas para producir electricidad aún no se ha recuperado. Pero otras fuentes aseguran que todavía es pronto y que, al tratarse de una infraestructura nueva, la comercialización se realizará de forma progresiva. De hecho, para este año solo se prevé el transporte de seis bcm de gas.

La idea de construir un gasoducto directo entre Argelia y Europa (el único que funciona en la actualidad, el del Magreb, atraviesa Marruecos) surgió en los años setenta. Sin embargo, las limitaciones técnicas del momento frenaron la construcción en aguas muy profundas. Años después las limitaciones se superaron y Cepsa y Sonatrach retomaron el proyecto en 2001. El Ministerio de Industria lo declaró como "estratégico" y lo incluyó en la planificación energética nacional 2002-2011. Asimismo, la Unión Europea lo calificó como proyecto "de interés común" dentro de las redes transeuropeas de la energía. Con una inversión de 900 millones de euros (la mitad financiados por el Banco Europeo de Inversiones a 19 años) en su construcción han trabajado unas 2.000 personas, que se reducen a un centenar en la fase de operación.

La puesta en marcha de la nueva infraestructura, que se proyectó en años de fuertes crecimientos del consumo de gas natural por la proliferación de ciclos combinados, se produce en un momento de crisis de la demanda. Según datos públicos del gestor del sistema, en 2010 el consumo de gas descendió una media del 0,3%, frente a una subida del 10% en el sector convencional (consumo doméstico, comercial e industrial). La demanda para generación eléctrica cayó un 15,7%.

Del total de aprovisionamientos en España, Argelia se lleva la palma con un 30% en 2010, en mayor medida vía gasoducto, aunque también por barco en forma de GNL (gas natural licuado). La puesta en marcha del Medgaz incrementará esta proporción hasta el 50%, si bien seguirá por debajo del límite legal para la dependencia de suministro de un único país, el 60%.

La producción de gas en Egipto crece con la crisis

Frente a lo que se pudiera pensar, la crisis política que está viviendo Egipto no ha frenado la producción de gas natural en el país. Por el contrario, el temor de que las revueltas sociales que han forzado la dimisión del presidente, Hosni Mubarak, puedan provocar problemas de desabastecimiento, ha llevado a las autoridades a fomentar la producción.

El objetivo es contar con el máximo de reservas en cualquier infraestructura susceptible de almacenarlas (depósitos, almacenes subterráneos o los propios tubos). De hecho, este mes, el gestor de la red y transportista, Enagás, ha recibido un barco extra de GNL procedente de Egipto.

Gas Natural tiene en Egipto una planta de licuefacción, la de Damietta, en la costa mediterránea, que comparte con la italiana Eni, y también importantes contratos de suministro.

Precisamente, esta compañía ha intentado en varias ocasiones formar parte del proyecto de Medgaz, algo que no ha logrado. En el conflicto que mantiene con Sonatrach con el laudo arbitral que le obliga a sufragar a la argelina 1.500 millones, ha ofrecido una central de ciclo combinado en España como parte del pago. Un ofrecimiento que en el sector consideran razonable, ya que en el Medgaz a Sonatrach le corresponde el 36%.