El discurso de Obama
El momento Sputnik de Obama podría no dejar una marca tan duradera como el "eje del mal" de Bush o "la era del gran Gobierno ha terminado" de Clinton. Pero como los eslóganes del Estado de la Unión vienen y van, no es tan malo. Es más importante lo que el presidente no dijo. Obama no respaldó explícitamente ninguna de sus propias recomendaciones al panel de la deuda sobre el principal recorte presupuestario. Al parecer, la era de los déficits de los grandes Gobiernos no ha terminado.
Obama no ignoró la cuestión de la deuda por completo. La reducción del déficit forma parte de uno de sus cinco pilares económicos, junto con la innovación, la educación, la infraestructura y la reforma del Gobierno. Llamó a la congelación temporal en algunas categorías de gasto. Pero su estrecha formulación exime seis séptimas partes de los gastos federales ahorrando menos de 400.000 millones de dólares (unos 292.000 millones de euros) en 10 años.
No había esperanza de que Obama sugiriera al menos recortar la Seguridad Social, como propuso su comisión de deuda bipartidista en diciembre pasado. La idea fue desechada tras los aullidos de los grupos de interés liberales. Curiosamente, Obama dijo que era necesario "encontrar una solución bipartidista para fortalecer las Seguridad Social de las generaciones futuras." Debería revisar su buzón porque ha sentado en él más de un mes.
El discurso de Obama no es necesariamente la toma final, por supuesto. El progreso puede hacerse fuera de la atención de los medios. En 1997, las conversaciones secretas entre la Casa Blanca de Clinton y los republicanos del Congreso casi llevó a un acuerdo audaz para solucionar el problema de la Seguridad Social. Obama podría querer intentar una táctica similar y reunirse en silencio con el hombre que dio la respuesta televisiva de los republicanos, Paul Ryan. La estrella en ascenso del partido y miembro del panel de la deuda ha creado un plan con un ex economista de Clinton para reducir drásticamente los costes de la sanidad en el futuro, el principal impulsor de la deuda a largo plazo de EE UU. De lo contrario, esta podría seguir disparándose -para mayor consternación de los inversores de bonos.
James Pethokoukis