Cómic

Con la música a otra viñeta

Pop, rock & roll, country, jazz, blues o tango. Da igual el estilo. Los cómics se llenan de ritmo.

Con la música a otra viñeta
Con la música a otra viñeta

Disparé a un hombre en Reno/ solo por verle morir./ Cuando oigo ese silbato sonar/ agacho la cabeza y me pongo a llorar". Estrofas gráficas las del Folsom Prison Blues. Gráficos con ritmo para el hit de Johnny Cash. La industria del cómic abraza la música. Una docena larga de títulos ha aunado ambas artes en los últimos años.

Al echar un vistazo a las obras, queda claro que la viñeta no ha dejado un palo sin trastear. No en vano, tanto el tebeo como la música están empadronados en el barrio de la cultura popular. Pero la cabra tira al monte y el cómic, quizá por sus orígenes subterráneos, muestra predilección por los estilos más underground.

Así lo hacen José Muñoz y Carlos Sampayo en su Billie Holiday (Planeta DeAgostini). Un tributo a Lady Day. Un homenaje a la diva maldita del jazz y a un buen gusto musical macerado en drogas y maltratos. Los padres de Alack Sinner y de El bar de Joe siempre han sentido debilidad por lo turbio y lo marginal.

Estos dos popes de la viñeta del Cono Sur afincados en Europa volverían al mundo musical con la biografía del cantante argentino por antonomasia: Carlos Gardel (hay dos ediciones: Planeta DeAgostini y Libros del Zorro Rojo). Si bien en este caso el personaje se encuentra revestido de toda la fama, la gloria y el reconocimiento que le pudieron dedicar el Nueva York, el París o La Habana de los años treinta, el dibujo permanece turbio y Gardel, el personaje, mantiene la mirada distante y una actitud nostálgica.

El tango es una melodía de arrabal. Nacida entre prostitutas, inmigrantes, obreros y mafiosos. Fueye (Sins Entido) da buena cuenta de ello. La historia de un bandoneón permitió a Jorge González ganar el primer premio internacional de novela gráfica organizado por Fnac y Sins Entido en 2008.

El catálogo de esta editorial madrileña también incluye Rebétiko (Sins Entido). Un ritmo heleno de entreguerras, frenético y prohibido por la dictadura del general Metaxas. Un estilo degenerado en una Grecia fascista. Rebétiko es la historia de las idas y venidas de un grupo de trovadores y sus escaramuzas con la policía. En esencia, un viaje por tugurios mal iluminados por candiles, por interpretaciones ahogadas en el humo del hachís. Impresionante la página 57. Ni una palabra ni un sonido y David Prudhomme logra que la música rebase el papel con su dibujo de la danza de un hombre orondo y bigotudo.

Meteor Slim (Ponent Mon) es otro trayecto, pero esta vez por el Sur profundo de EE UU. La búsqueda de la fama de un muchacho que huye de los campos de algodón. Parada y fonda en bares de mala muerte, blues de plantación, encuentros sexuales furtivos. El whisky de combustible y una guitarra como acompañante en un viaje a ninguna parte.

La atracción del cómic por los sonidos de raíces estadounidenses no queda ahí. Folk y country completan el retrato de la Americana music en el noveno arte a través del hombre de negro. Cash, I see a darkness (Planeta DeAgostini) es mitad biografía mitad recopilatorio musical. La vida de Johnny Cash se intercala con los relatos que recogen sus canciones. Un rosario donde las cuentas son cigarrillos, peleas, conciertos tras los barrotes...

Y de ahí a Liverpool. A la eclosión de la cultura popular. A los fab four. Un grupo que fue, en sus propias palabras, "más famoso que Jesucristo", no podía quedarse sin su tributo en la viñeta. Los autores de The Beatles. Su historia (Rossell) retoman la grabación de álbumes magnos como Revolver, Sgt. Pepper's, Blanco o Abbey Road; la consagración americana del cuarteto al tocar en The Ed Sullivan Show, así como el némesis oriental de la formación.

Niebla y la sirena de una ambulancia. Prisas por las calles de Londres. James Marshall se va. El rock & roll se muere. Rosas, azules, amarillos y violetas. Líneas frenéticas, círculos concéntricos, rostros deformados. Ingredientes para retratar la psicodelia y el gemido de las guitarras eléctricas de Jimi Hendrix. Es Voodoo Child (Glénat).

El planteamiento de The Beatles se repite con el rey del pop. Ritmos Motown, videoclips de zombis, premios Grammy, operaciones de cirugía y pleitos conforman otra obra colectiva: Michael Jackson. Su leyenda (Rossell).

¿Pero y los fans? ¿Dónde quedan los consumidores anónimos de melodías? ¿Esos que tararean canciones? Escucha esto (Astiberri) es el relato de la transición del casete a la descarga digital. Una parodia sobre las camisetas made in China a 30 euros, los politonos insufribles y de grupos en pañales que se aventuran a lanzar discos de grandes éxitos.

Y el calcetín se da la vuelta. Los intérpretes también se han atrevido con el cómic. En 2008, Iván Ferreiro (ex vocalista de Los Piratas) lanzó Mentiroso, mentiroso. Un disco tebeo que culmina el paseo de la música por las viñetas.

Lista de reproducción

-El sueño de Meteor Slim. Autor: Frantz Duchazeau. Editorial: Ponent Mon. 160 páginas. Año: 2010. Precio: 15,00 euros.

- Rebétiko. Autor: David Prudhomme. Editorial: Sins Entido. 104 páginas. Año: 2010. Precio: 19,00 euros.

- Fueye. Autor: Jorge González. Editorial: Sins Entido. 192 páginas. Año: 2008. Precio: 22,50 euros.

- ¡Escucha esto! Autor: Manuel Bartual. Editorial: Astiberri. 96 páginas. Año: 2009. Precio: 16,00 euros.

- Voodoo Child. Autores: Bill Sienkiewicz y Martin Green. Editorial: Glénat. 132 páginas. Año: 2010. Precio: 25,00 euros.

- Cash, I see a darkness. Autor: Reinhard Kleist. Editorial: Planeta DeAgostini. 224 páginas. Año: 2007. Precio: 13,95 euros.

- Billie Holiday. Autores: J. Muñoz y C. Sampayo. Editorial: Planeta DeAgostini. 64 páginas. Año: 2005. Precio: 7,95 euros.

- Michael Jackson, su leyenda. Varios autores. Editorial: Rossell Comics. 256 páginas. Año: 2010. Precio: 29,95 euros.

- Días como estos. Autor: Scott Chandler. Editorial: Dolmen. 100 páginas. Año: 2007. Precio: 9,95 euros.