Ataque (de risa) nuclear

Ahora resulta que el Gobierno está dispuesto a pegar un volantazo nuclear y alargar la vida útil de las centrales... ¡Menudo derrapaje!

Con ser importante, al menos de cara al compromiso con sus votantes, aquí no solo es llamativo el cambio de rumbo que se percibe en la política nuclear del Ejecutivo. Un cambio que, dicho sea de paso y pese a la furibunda campaña antinuclear que va a reactivar, es de sentido común... Y no sólo por la crisis económica.

Lo que resulta impresionante es la razón esgrimida por el ínclito ministro de Industria, Comercio y Turismo para tal replanteamiento: lo han pedido los sindicatos en la negociación para la reforma de las pensiones. O sea, algo así como "para que admita retrasar la edad de jubilación de los trabajadores, retráseme usted la edad de jubilación de los reactores nucleares". Todo ello en la lógica de que "se trata de que haya un acuerdo global no solamente en un área, y si los sindicatos piden que se alargue la vida útil de las centrales, es algo que se tendrá que analizar", ha dicho Sebastián en la SER.

Aprovechar mejor y más tiempo las ocho centrales nucleares que hay en España es (como bien sabe el ministro, aunque no todo el Gobierno) lo más acertado, pese al ruido que como siempre organizarán los gupos antinucleares... Pero que tal decisión llegue sólo forzada desde la mesa para reformar las pensiones es, como poco, hilarante.

Que un país con dependencia energética exterior de más del 80%, y con el enorme coste en precios e inflación que esto supone, haya llegado a esperar a que sean los sindicatos, y en el marco de las pensiones, los que marquen la política energética sólo confirma que aquí alguien no está haciendo los deberes, y provoca una risa nerviosa difícil de controlar. Y al tiempo indica que CC OO y UGT, en este caso, tienen los pies en el suelo.

La ampliación, si se adopta, cuenta además con una década para seguir perfeccionando las tecnologías de seguridad. Porque aunque el periodo de funcionamiento de una central nuclear no tiene en realidad un plazo fijo establecido, y requiere la renovación periódica de las autorizaciones de explotación, es a partir de 2021 cuando empieza a expirar la vida útil de las centrales españolas en activo. Y eso, si no se incluye (y no hay razón alguna para no hacerlo) la burgalesa de Santa María de Garoña, a la que el Gobierno ha dado hasta 2013 de vida, cuando puede seguir en activo mucho más tiempo en condiciones óptimas.

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