Reticencias de Alemania y Francia

Bruselas insiste en ampliar el fondo de rescate

La Comisión Europea ha insistido este viernes en que es necesario aprobar ya en la cumbre de líderes europeos que se celebrará el 4 de febrero el incremento de la dotación del fondo de rescate de 750.000 creado en mayo para los países con problemas de deuda.

El Ejecutivo comunitario también ha insistido en su intención de ampliar el campo de acción del fondo. De esta forma la Comisión ha respondido a las reticencias expresadas por Alemania y Francia, que no ven tan urgente adoptar esta decisión y son partidarios de esperar hasta el Consejo Europeo de primavera, para discutir la propuesta tal y como ha dicho el ministro de Finanzas alemán, Steffen Seibert.

Seibert considera que el volumen actual para ayudar a los países de la eurozona con problemas es

suficiente y "totalmente apropiado". Además ha expresado que esto no es una opción, aunque ha dejado una puerta abiert a su reforma la declarar que debería ser más poderoso y efectivo.

Por otro lado, la ministra de Economía francesa Lagarde ha declaradoque es demasiado prematuro hablar de la cuantía del incremento del fondo de rescate, ya que los ministros de Economía y Finanzas deben aportar sus propuestas para el Consejo Europeo que se celebrará en el mes de marzo. Además, ha añadido que, si se decide ampliar el fondo, sería necesario adoptar una cantidad concreta para que sea aprobada por los parlamentos nacionales.

Otra posibilidad que se es estudia es la de aumentar la capacidad de financiación del fondo sin subir el tope de 750.000 millones, la alternativa que parece preferir Alemania. En estos momentos, la capacidad real de financiación del tramo intergubernamental del fondo (440.000 millones de euros) es de sólo 250.000 millones, según los cálculos del propio fondo, ya que necesita mantener reservas de capital para no perder su máxima nota crediticia. La solución consistiría en reforzar los avales de los Estados miembros para llegar efectivamente a 750.000 millones, pero sin modificar la cifra.

En cuanto a la ampliación de los usos del fondo, las opciones sobre la mesa son que se pueda destinar a comprar deuda de los países con problemas, tomando el relevo del Banco Central Europeo (BCE); o a

dar líneas de crédito preventivas para evitar el estigma de un rescate. En este caso, no se impondría al país beneficiario un duro plan de ajuste como el que se ha aplicado a Irlanda y Grecia, sino que únicamente debería cumplir los objetivos de déficit a los que ya se ha comprometido con la UE.

Otra de las cuestiones que discuten los Estados miembros de la eurozona es rebajar el interés que deben pagar los países rescatados por los fondos recibidos. La fórmula para calcular el tipo de interés se aprobó en mayo y ha dado como resultado un 5,2% para Grecia y un 5,8% de media para Irlanda. Si al final se aprueba un recorte, se aplicaría también para estos dos países, según las fuentes consultadas.