El objetivo es la protección del inversor

La CNMV quiere determinar la vocación inversora de los fondos

La CNMV propuso ayer una reforma sobre la definición de las categorías de fondos de inversión, que incluye la posibilidad de que sea el propio supervisor el que determine cuál es la vocación inversora de un fondo cuando lo considere oportuno.

El supervisor de los mercados de valores, la CNMV (Comisión Nacional del Mercado de Valores), sacó ayer a consulta pública el borrador del texto legal por el que se modificará la Circular 1/2009 del 4 febrero, que determina las categorías de las instituciones de inversión colectiva (IIC) en función de su vocación inversora. El documento estará un mes en revisión pública. En su redacción, habilita a la CNMV para que sea ella la que determine la vocación inversora de una IIC en los casos en que ésta pudiera caer en varias categorías.

La reforma se haría añadiendo un apartado, bajo la letra m, a la norma tercera de la circular. La propuesta es la siguiente: "Con motivo de la verificación y registro del folleto de las IIC, la CNMV podrá determinar la vocación inversora más adecuada para una IIC de acuerdo con la política de inversión de su folleto, a pesar de que pudiera tener encaje en alguna otra de las vocaciones de inversión". Es decir, en los casos que hubiera más de una posibilidad, sería la CNMV la que decidiría cuál es la vocación inversora que más se ajusta. El objetivo es proporcionar "mayor transparencia al inversor".

Hasta ahora, lo que dice la circular es que si cabe la posibilidad de incluir la IIC en dos vocaciones, "se encuadrará en la de más riesgo". Si se da el caso de que sea en tres, se calificará de "vocación global".

El supervisor plantea dividir las IIC monetarias según el plazo de vencimiento

El documento incluye un anexo con 16 definiciones de vocación. La novedad es que se divide en dos los monetarios, que son los más líquidos y de más corto plazo. Cuando la duración media de la cartera sea igual o inferior a 60 días y el vencimiento medio, a 120 días, serán monetarios a corto plazo. El resto se mantendrán como monetarios.

Por último, el borrador también modifica el cómputo de los porcentajes de inversión en renta fija y variable: se tendrán en cuenta tanto las inversiones al contado, como las de derivados.