Los eurobonos de Juncker y Tremonti

Una extraña pareja ha captado la atención en la escena comunitaria durante los últimos días: un alicaído europeísta y un converso a la fe en la unión monetaria pretenden aconvecer a la zona euro, como dirían Las Grecas, de la conveniencia de emitir bonos europeos.

Ante ustedes, Jean-Claude Juncker, primer ministro de un pequeño país sobre el que pende un descomunal sector financiero (¿se acuerdan de Islandia e Irlanda?). Y Giulio Tremonti, el ministro de Finanzas del Gobierno italiano que a principios de esta década lamentaba el ingreso de su país en el euro y descalificaba a la moneda única como una creación del "despotismo iluminado" de Bruselas.

Tremonti parece haberse olvidado para siempre de la lira y ahora ama locamenti la integración monetaria. Hasta el punto de que quiere compartir con el resto de socios los 1,7 billones de euros en deuda pública que arrastra Italia (116% de su PIB). Roma afronta en 2011, además, un escalofriante calendario de vencimientos de deuda, con más de 140.000 millones en todo el ejercicio y picos de 46.000 millones entre febrero y marzo y otros 46.000 millones en septiembre.

Juncker, por otra parte, siempre ha ejercido de europeísta a su manera (salvo cuando se trata de colaborar contra el fraude fiscal), por lo que podría sorprender su participación en un frikitamden con el italiano.

Pero al veterano luxemburgués no le quedan muchos otros compañeros de viaje desde que el Gobierno francés dejó claro su disgusto con su forma de ejercer la presidencia del Eurogrupo (reunión de los ministros de Economía de la zona euro), hasta el punto de obligarle a presentar (a principios de 2010) un "programa de trabajo" para poder ser reelegido.

Podría pensarse, por tanto, que el repentino interés de Juncker por los eurobonos sólo responde a su voluntad de demostrar capacidad de iniciativa ante París, aunque sea a costa de molestar a Berlín.

Pero el partenaire elegido y la dependencia de Luxemburgo de una actividad bancaria internacional que supone el 30% del PIB país, hace temer a otros socios comunitarios que Juncker no esté pensando sólo en un rescate personal sino también nacional.

En resumen, la iniciativa de crear los eurobonos, positiva en sí, deberá esperar a otros padrinos antes de hacerse realidad.

Normas
Entra en El País para participar