Pequeños gigantes

De grasa sucia a jabón

Olea Cosmética patentó hace una década cremas de aceitunas de Sierra Mágina, en Jaén.

Una nueva alquimia empresarial nació hace una década en Sierra Mágina de la mano de cinco mujeres que decidieron mirar más allá de sus vidas de amas de casa en el pueblo de Pegalajar, de 3.000 habitantes, en pleno corazón de la sierra. En esta zona, la vista queda empapada de olivos allá donde se mire. Así que María Nieves Almagro, Inmaculada Herrera, Isabel López, Lourdes Hermoso y Manuela Herrera pidieron al ayuntamiento un curso para dar una nueva salida a este elixir mediterráneo. "Seguíamos cursos desde hacía años sobre temas que no nos servían. Queríamos aprovecharlos para algo nuevo", explica Manuela Herrera, de 53 años, la mayor del quinteto y presidenta de Olea Cosméticos.

La empresa nació tras un curso de 120 horas sufragado por fondos de la Unión Europea. El municipio buscó a las cinco mujeres un experto en aceites esenciales. "Y empezamos a mezclar nuestros conocimientos del aceite de oliva y su experiencia en romero, lavanda, tomillo y otros", continúa Manuela. Así, de una pequeña aula de Pegalajar salió la primera empresa de fabricación de productos cosméticos a base de aceite de oliva en España.

Ellas se ocupan de todo, desde el proceso de mezcla y de fabricación hasta el envase y la comercialización de gel, jabones, champús y cremas. En 2005 el proyecto ya era sólido y la compañía invirtió 360.000 euros en levantar un laboratorio propio y nuevas oficinas. "Hasta entonces alquilábamos un espacio al ayuntamiento, pero allí no se podían hacer cremas", explica Manuela. Su producto de mayor éxito es el jabón, que Olea Cosméticos comercializa sobre todo en Barcelona. "Andalucía es paradójicamente donde menos vendemos".

Todos los productos de Olea Cosméticos son artesanales. "Nuestro ritmo de trabajo es de 10 jabones por semana". Primero se mezclan los aceites hasta que se obtiene una masa compacta y a continuación, se añade el color. Las propiedades del aceite de oliva virgen extra para la piel que promueve la empresa están avaladas por el Ministerio de Sanidad. Añadido a la lavanda, los cítricos o el romero, crean alquimias "buenas para la salud", como aliviar el estrés o mejorar la circulación.

Su labor les ha valido este año el Premio de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales otorgado por el Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino. El galardón está dotado con 25.000 euros y pretende ser una iniciativa de creación de empleo femenino en los entornos rurales, donde la mujer registra un escaso acceso al mercado de trabajo. Con estos premios, el Gobierno también busca generar nuevos yacimientos de empleo ligados a un modelo productivo más sostenible y a la innovación.

Tras una década de avances lentos pero seguros, la crisis está frustrando el lanzamiento de una nueva línea de productos para hombre. "Solo podremos hacerlo si cambia la situación", explica Manuela. La llegada de la Navidad confirma el bajón de la actividad. "Otros años por estas fechas teníamos mucho trabajo". Ahora, apenas algún encargo para realizar cestas para empresas. "En tiempos de crisis, la gente opta por ahorrar en este tipo de productos, más caros y que no resultan indispensables". Los 25.000 euros del premio son un desahogo, "pero ya estamos pensando en invertirlos de nuevo en formación".

Olea Cosméticos tiene ahora la mirada puesta en el mercado extranjero. Corea y EE UU tienen desde hace unas semanas productos de la compañía en los lineales de sus centros comerciales, en fase experimental.

Las cifras

25.000 euros ha ganado Olea por el Premio Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales, otorgado por el Ministerio de Medio Ambiente.

360.000 euros ha invertido la empresa en la construcción de un laboratorio.

3.000 habitantes tiene Pegalajar, sede de la compañía, en la sierra de Jaén.

120 horas de un curso municipal animó a sus cinco fundadoras a lanzarse al negocio.

El aceite de oliva triunfa en el cuidado corporal

Aún hoy, el aceite de oliva utilizado en las cocinas de Pegalajar acaba tirado en el campo, así que Olea Cosméticos decidió impartir cursos a través del ayuntamiento para enseñar a reciclar el aceite usado en jabón para lavar a mano o en la lavadora. En estas clases, mujeres, niños y a veces universitarios que pasan los veranos en campos de trabajo aprenden a obtener jabón blanco de aceite de oliva viejo. El proceso es sencillo aunque muy laborioso.

Al aceite negro se añade lejía y agua. La mezcla se remueve hasta que se obtiene una pasta muy espesa. Una vez fría y dura, se corta y se obtiene jabón "para la ropa, pero no para el cuerpo", aclaran desde la compañía. Para obtener detergente de lavadora, el proceso es más largo, dura hasta tres días, "y se obtiene un jabón excelente para la ropa blanca". La empresa ofrece jornadas de puertas abiertas para escuelas, en las que enseñan a los niños el proceso de elaboración.