La crisis reduce una cifra que a finales de 2005 llegó a rozar el millón

El INE detecta a 646.000 jóvenes españoles que ni estudian ni trabajan

La encuesta de población activa (EPA) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE) estima que en España existen 645.800 jóvenes de entre 16 y 29 años que ni estudian ni trabajan, se trata de la llamada generación nini. Representan al 7,4% de la población con esa edad y están en claro retroceso, ya que en 2005 llegaron a rozar el millón.

Además de cuantificar el número de parados que existe en España, la EPA ofrece información en detalle sobre cómo se comportan los ciudadanos en edad de trabajar, lo que explica en muchas ocasiones determinadas realidades del mercado laboral. Las cifras del tercer trimestre de este año a las que ha tenido acceso CincoDías revelan que en España existen 645.800 jóvenes con edades comprendidas entre los 16 y 29 años que ni estudian ni trabajan. Este colectivo representa al 7,4% de la población en esos rangos de edad, que asciende a 8.726.773 personas, atendiendo también a los últimos datos oficiales de población.

Es la denominada generación nini que tantos debates y tantas críticas suscita entre los sociólogos y demás expertos. La metodología aplicada por el INE es clara. Considera inactivo a todo aquel ciudadano que no tiene trabajo ni declara en la encuesta estar llevando a cabo una búsqueda activa del mismo. Y cuando la EPA especifica que no cursan estudios se refiere tanto a aquellos reglados como a las enseñanzas no regladas.

Comparada la cifra relativa a este año con la de 12 meses atrás, el INE constata que se ha producido una disminución del 16,3%, ya que en el tercer trimestre de 2009 los jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban ascendían a 771.900. Y en idéntico periodo de 2005 sumaban más de 950.000, un espeluznante 47% más.

Realidad dispar

Esta fuerte disminución es interpretada por los expertos por dos vías. La primera es que coincide con algunos de los años durante los cuales se siguió creando empleo a muy buen ritmo, en especial hasta 2008. Y la otra es que ante la grave crisis que vive España desde hace más de dos años, los jóvenes han entendido que la manera más eficaz de mejorar su empleabilidad es aumentando su nivel formativo.

Frente a la generación nini, utilizando una terminología similar existe la generación sisi. Es decir, los jóvenes de 16 a 29 años que además de cursar estudios reglados o no reglados, trabajan. La EPA calcula que hasta septiembre pasado eran 636.400, el 7,3% de la población en esas edades, o lo que es lo mismo, existen casi tantos ninis como sisis. La mala noticia es que los segundos también marcan una tendencia claramente descendente porque mientras en 2007 ascendían a 880.200 y superaban a los ninis, hoy se encuentran por debajo de estos últimos. No obstante, si se analizan las cifras por comunidades autónomas, la realidad es bastante dispar. Así, en siete autonomías hay más sisis que ninis. Son Aragón, Castilla y León, Valencia, Galicia, Madrid, Navarra y País Vasco. Y en La Rioja hay idéntica cifra de un colectivo y del otro. Donde la proporción es más desigual es en Navarra, donde el número de jóvenes que estudia y trabaja a la vez es más del doble de quienes no hacen nada. Le sigue el País Vasco, con un 52% más de sisis y Valencia y Madrid con diferencias de más del 33% a favor de éstos. En el lado opuesto se sitúan Asturias y Cantabria, con diferencias del 56% y el 65% a favor de los ninis y Andalucía, con un 36% más.

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La calidad del sistema educativo, factor clave

Con una tasa de paro entre los menores de 25 años del 40,7% y un porcentaje de abandono de la enseñanza secundaria de casi el 32% es más fácil comprender que exista un 7,4% de jóvenes que ni estudia ni trabaja. Pero esta situación ¿es voluntaria? Los expertos no se ponen de acuerdo. Desde el Observatorio del Consejo de la Juventud cuestionan las cifras porque aseguran que no tienen en cuenta a quienes se dedican a las labores del hogar o bien tienen una discapacidad, por lo que cuentan con más limitaciones a la hora de acceder al mercado laboral. Por ello, reducen el porcentaje de ninis a apenas un 1% de los jóvenes.

Y, sin embargo, algunos estudiosos del fenómeno nini aseguran que es una actitud consciente por parte de estos jóvenes, afirman que es su forma de protestar ante la sociedad actual. Lo que sí parece claro es que la calidad del sistema educativo está estrechamente ligada a la decisión de seguir formándose aunque no se disponga de un empleo. Dos días después de la publicación del último informe PISA sobre la situación del sistema educativo de los países de la OCDE, llama la atención que seis de las siete regiones donde existen más jóvenes que estudian y trabajan sean del grupo de las comunidades españolas que mejor nota sacan en PISA: Castilla y León, Madrid, Navarra, País Vasco, Galicia y Aragón. Ambos estudios solo discrepan en Valencia, cuyas autoridades decidieron no someterse a los controles de la OCDE.