Dependiente del Ministerio de Defensa

Isdefe se vuelca en el exterior para crecer

La consultora pública de Defensa cumple 25 años.

Isdefe celebra este mes su 25 aniversario. Un cuarto de siglo en el que la empresa pública, dependiente de del Ministerio de Defensa, ha tomado parte en prácticamente todos los contratos y programas industriales de peso en el sector (los cazas Eurofighter, los tanques Leopard o el avión de transporte militar A-400M son solo un ejemplo) como consultora e ingeniería estratégica.

"A mediados de los 80, la alta cualificación requerida en nuevas tecnologías para realizar el seguimiento de proyectos como el Tritan (sistema de mando y control de corbetas de la Armada) o el Radite (programa de comunicaciones tácticas del Ejército de Tierra) hizo que Defensa se planteara crear una empresa española que proporcionara apoyo técnico a la Administración pública", señala el vicepresidente ejecutivo de la compañía, Maurici Lucena.

El modelo estadounidense

La complejidad de los nuevos programas de material y armamento desbordaban la capacidad de los cuerpos de ingenieros militares y hacía necesario externalizar la ingeniería y consultoría tecnológicas. En aquel momento, el modelo de referencia fue Mitre, corporación estadounidense sin ánimo de lucro que apoyaba al Gobierno norteamericano en los grandes programas de defensa y seguridad.

El núcleo inicial de trabajadores de Isdefe procedía de Isel, empresa dependiente del Instituto Nacional de Industria (INI). La sociedad arrancó con un capital de 150 millones de las antiguas pesetas y una plantilla cercana a las 88 personas, bajo la dirección de Alberto Llobet. Al frente de Defensa se encontraban los dos Serra: Narcís como ministro y Eduardo como secretario de Estado.

La entrada de España en la OTAN y en la CEE ampliaron las posibilidades de Isdefe, cuya facturación se ha repartido durante muchos años en un 70% entre proyectos militares y en un 30% entre civiles. Lucena recuerda que, en los primeros seis años de actividad, la empresa logró aumentar su participación de cuatro a 30 programas, elevando su plantilla a las 245 personas, con una facturación de 2.500 millones de pesetas.

En los 90, dos hitos: la empresa pasa a estar controlada accionarialmente por el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y la Gerencia de Compensaciones, con personal civil y experiencia en el área industrial, se integra en Isdefe.

La última década es la de la expansión. Los ingresos pasan de 25 millones de euros en 2010 a 127 millones el año pasado y la plantilla se triplica, hasta superar el millar de personas.

Sin embargo, la crisis y los ajuste presupuestarios en Defensa obligan a Isdefe a adoptar nuevas estrategias. "La crisis económica, naturalmente, está teniendo un impacto negativo en las cuentas de la empresa (que por ahora ha presentado siempre resultados positivos) pero las líneas de diversificación y de internacionalización seguidas desde 2004 han permitido compensar las fluctuaciones en el negocio tradicional", apunta Lucena. Y añade que la presencia creciente en proyectos de organismos internacionales (ONU, OTAN, Agencia Europea de Defensa, Eurocontrol), "además de contrarrestar la caída de la facturación en el terreno tradicional, será el vector de crecimiento futuro más probable".

Veinticinco años después, el modelo de Isdefe evoluciona y se consolida. Hasta el punto de que Brasil lo quiere imitar. Palabra del ministro de Defensa, Nelson Jobim, el pasado viernes en Madrid.

Una nueva sede para una nueva etapa

El año del 25 aniversario de Isdefe supone también el traslado a una nueva sede, en la calle Beatriz de Bobadilla, en el distrito de Moncloa de Madrid.

La empresa ya está instalada desde hace diez días en un edificio con 14.113 metros cuadrados para la plantilla. Esto supone casi 5.000 metros cuadrados más que antes, cuando los empleados de Isdefe estaban repartidos en tres edificios.

La compra de la nueva sede (que era propiedad de Iberdrola) se autorizó hace tres años y supuso un desembolso de 70,2 millones de euros. Las obras para adecuar el edificio a sus necesidades han costado otros 13,3 millones.

Desde Isdefe subrayan que la nueva sede le permite ganar en eficiencia y productividad al unificar los centros de trabajo, así como ahorrar los cerca de 4 millones anuales que desembolsaban en alquileres.