Zapatero firma un decreto para militarizar la gestión

El conflicto del control aéreo estalla y deja a 250.000 pasajeros en tierra

La tensión entre los controladores aéreos y AENA estalló el viernes definitivamente tras un año de tensiones intermitentes entre las partes. Los profesionales de control abandonaron en masa sus puestos de trabajo a media tarde aduciendo problemas físicos, lo que provocó un caos en todos los aeropuertos y la reacción del Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero firmó un decreto de militarización del servicio.

El conflicto del control aéreo estalla y deja a 250.000 pasajeros en tierra
El conflicto del control aéreo estalla y deja a 250.000 pasajeros en tierra

El Gobierno y los controladores llegaron ayer al punto máximo de tensión cuando los empleados de AENA abandonaron sus puestos de trabajo en el mismo día en que el Ejecutivo aprobó una nueva norma que precisa algunos aspectos de sus condiciones laborales. Ante la situación de caos por el paro de los controladores, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, firmó un decreto que militariza el control aéreo.

El cierre progresivo de los aeropuertos españoles comenzó hacia las 17.00 horas del viernes cuando por la megafonía de los aeródromos se anunció que los controladores habían abandonado masivamente sus puestos de trabajo alegando problemas físicos, lo que obligada a cerrar el espacio aéreo. Los aeropuertos de Madrid, Palma de Mallorca, Menorca e Ibiza, así como Tenerife, cerraron primero para posteriormente unirse el resto. La Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) aseguró que esta actuación fue "espontánea" y que obedece a la aprobación del nuevo modelo de gestión aeroportuaria que ha aprobado el viernes el Gobierno.

Esta situación provocó un caos en el aeropuerto de Madrid-Barajas, que se extendió posteriormente al resto, con colas de cientos de pasajeros en todos los mostradores. Según cálculos de AENA, unos 250.000 pasajeros se vieron afectados por el caos generado. Los viajeros se encontraban desconcertados después de que a muchos se les obligara a abandonar los aviones en los que se encontraban sentados a la espera del despegue.

El Gobierno dio a los controladores aéreos un ultimátum antes de militarizar, a partir de las 21.30 horas del viernes, el control aéreo español porque afirma que no va permitir este chantaje, según palabras del ministro de Fomento, José Blanco, en una breve intervención pública.

Por su parte, las patronales que representan los intereses de las compañías aéreas emitieron un comunicado en el que manifiestan su "más absoluta indignación por el gravísimo e injustificado comportamiento de los controladores, que ha obligado a cerrar parte del espacio aéreo español". En la nota las empresas señalan: "Apoyaremos cualquier medida del Gobierno que permita restablecer rápidamente la normalidad del tráfico aéreo".

Los controladores explicaron en rueda de prensa sus argumentos. El portavoz del sindicato USCA, Daniel Zamit, aseguraba que los controladores "tienen cercenados" sus derechos y argumentaba que durante la pasada huelga general se decretaron unos servicios mínimos del 110% para el control aéreo. El Consejo de Ministros precisó por decreto el viernes que no se computará dentro de las 1.670 horas anuales de trabajo de un controlador los permisos, bajas laborales y reducciones de jornada.

"Nos han cambiado por quinta vez las reglas de nuestro trabajo. No es aceptable que se modifiquen las normas a mitad del partido", explicó Zamit. Según el portavoz, los trabajadores tendrán que "devolver a la empresa los días de baja por paternidad o por enfermedad".

La disposición adicional que detonó el conflicto

El clima de encono en el conflicto que enfrenta a los controladores aéreos y a AENA desde hace más de un año ha subido varios puntos en las últimas fechas y ha ido a estallar justo en una de las épocas de máximo tráfico: el largo puente de diciembre. La causa última de este estallido se gestó con el aumento de los casos de controladores aéreos que se ausentaron de sus puestos de trabajo, a pesar de estar nombrados para un servicio, con el argumento de que ya han trabajado el máximo de horas que la ley les permite para el año 2010. Esta actitud provocó el cierre del espacio aéreo gallego de forma parcial durante varios días. El viernes, el Consejo de Ministros incluyó una norma en la que "clarifica" la legislación sobre la jornada de trabajo anual de los controladores que dice textualmente: "La actividad aeronáutica anual (de cada controlador) no excederá de 1.670 horas, sin perjuicio de la posibilidad de ser incrementada con horas extraordinarias hasta un máximo de 80 horas anuales. En el cómputo de este límite anual de actividad aeronáutica no se tendrán en cuenta otras actividades laborales de carácter no aeronáutico, tales como imaginarias y periodos de formación no computables como actividad aeronáutica, permisos sindicales, licencias y ausencias por incapacidad laboral".

Tras el cierre del espacio aéreo por el plante de los controladores, el Gobierno dio a conocer otro decreto que faculta al presidente del Gobierno para que encomiende al Ministerio de Defensa la asunción de la navegación aérea en el ámbito civil en caso de emergencia. En ese caso, la actividad de los controladores queda bajo la organización, planificación, supervisión y control de Defensa.

El conflicto

Un año largo de enfrentamientos

-Navidad 2009. Los aeropuertos registran retrasos por una supuesta huelga de celo de los controladores.

-Febrero 2010. Fomento modifica por decreto las condiciones de trabajo de los controladores.

-Agosto 2010. Fomento y USCA llegan a un preacuerdo para pacificar la tensión aérea.

-Noviembre de 2010. USCA advierte que los controladores se quedan sin horas para trabajar.