Santander y BBVA pidieron ayuda a la Fed durante la crisis de 2008

Las oficinas en Nueva York de BBVA y el Banco Santander se beneficiaron de uno de los programas puestos en marcha por parte de la Fed para apuntalar el sistema financiero no solo de EE UU, sino también del resto del mundo.

Según los documentos que ayer hizo públicos la Autoridad Monetaria, ambos bancos solicitaron financiación con término entre 28 y 84 días, dentro del programa TAF, y que estuvo abierta a todos los bancos con acceso a la ventanilla de descuento, estadounidenses y extranjeros.

Tanto en el caso de BBVA como de Santander, el uso de este recurso fue de escasa cuantía y limitado. Apenas cuatro veces en el caso de la entidad presidida por Francisco González y una en el caso de la de Emilio Botín. Quienes acudieron con mayor asiduidad a este mecanismo de financiación fueron Sovereign y BBVA Compass, sus filiales estadounidenses.

El recurso de la banca española a las ayudas de la Fed es, con todo, una de las más pequeñas. De hecho, UBS, Dexia, Royal Bank of Scotland, Banco do Espirito Santo son algunas de las entidades que también llamaron a la puerta de la Fed para recabar más financiación a corto plazo cuando este mercado se secó en 2008. La Autoridad Monetaria financió también a empresas como GE, Toyota y Verizon, entre otras. Además, desembolsó nueve billones de dólares en préstamos a corto para Citi, Merrill Lynch, Bank of America y Goldman Sachs entre otros bancos. Estas fueron solo algunas de las 21.000 operaciones puestas en marcha por la Fed para inyectar casi tres billones de dólares en la economía desde 2007.

La Reserva Federal, obligada por el Congreso

La Fed ha publicado en su página web información detallada de los 21.000 créditos individuales y otras operaciones que tenían como objetivo estabilizar los mercados, restaurar el flujo del crédito a las empresas y las familias y apoyar la recuperación económica y la creación de empleo en los momentos posteriores a la crisis.

La Reserva Federal ha publicado los detalles de estas operaciones tal y como recoge la reforma Dodd-Frank de Wall Street y la Ley de Protección al Consumidor aprobadas por el Congreso estadounidense. En este sentido, incidió en su compromiso con la transparencia y recordó que previamente había aportado amplia información en sus informes semanales y mensuales.

La institución presidida por Ben Bernanke asegura que siguió "buenas prácticas" en la gestión de riesgos a la hora de administrar estos programas, que no incurrió en pérdidas en los programas que ya han sido concluidos y que no espera incurrir en ellas tampoco en los que aún siguen en marcha. La mayoría de los préstamos ya han sido totalmente devueltos.

Así, subraya que las operaciones se limitaron únicamente a los participantes que cumplían claramente los criterios establecidos y su participación refleja las graves perturbaciones que atravesó el mercado, pero, en términos generales, no su debilidad financiera.

La Fed destaca que muchas de estas operaciones, realizadas a través de una amplia variedad de servicios de préstamos, aportó liquidez a las instituciones financieras y los mercados a través de préstamos plenamente garantizados, la mayoría a corto plazo. Además, aclara que, a medida que mejoraron las condiciones financieras mejoraron, la necesidad de alguno de estos programas se disipó y la mayoría concluyeron a principios de este año.