Marketing y organización de despachos profesionales

El lobismo de los colegios profesionales

Pocos colectivos saben cómo alcanzar lo que desean.

Establecer bases sólidas de poder e influencia conlleva tiempo y para conseguirlo es esencial la estrategia, el arte de conseguir resultados. Hay que huir de la miopía del corto plazo, de la trampa de las necesidades inmediatas, y ver más allá, tener visión.

En el campo del poder y de la influencia, los colegios profesionales necesitan conocer cuál es la percepción de su colectivo entre los decisores o poderes públicos. Deben conocer los procesos de decisión política, fijar metas y objetivos, elaborar planes detallados de actuación y actúar en el momento oportuno. Su objetivo es mejorar la situación de la profesión construyendo relaciones de poder y gestionando redes de influencia legítimas para influir más en los gobernantes y la sociedad.

Los colectivos profesionales, ya sean colegios o asociaciones, han pasado de disfrutar de una situación con poca competencia externa a un escenario en el que otros colectivos, a menudo más pequeños pero dinámicos y con una política definida de defensa de sus interes ante los poderes públicos (gubernamental o parlamentario), les han ganado terreno.

Ante esta situación, los consejos y colegios profesionales tienen dos opciones: llevar la iniciativa para hacer llegar el posicionamento de su sector a los poderes públicos y la sociedad, o ir a remolque de las acciones de las profesiones competidoras al respecto.

El futuro de un colectivo depende, en parte, de su capacidad de influir en las decisiones del poder político, mediante informaciones honestas y creibles, y una imagen de seriedad y confianza. Para conseguirlo es preciso elaborar, sobre la base de los valores profesionales, una política metódica y permanente de lobismo.

Saber comunicar la información marca la diferencia entre lo que un colectivo alcanza, o no alcanza, en defensa de sus intereses legítimos. Por ello, el lobismo debe formar parte de la estrategia global de los colegios profesionales. Si estos carecen de estrategia, es preciso definirla. La alternativa es obvia: seguir en la misma situación, de pérdida de oportunidades por falta de estrategia y acción.

Las personas y, por extensión, los gobernantes deciden sobre la base de sus percepciones, no de lo real. La realidad no existe. Existen percepciones de la realidad. Por ello, un colectivo que gestione su percepción social en el mercado tiene la base para influir en las percepciones de quienes toman decisiones que pueden marcar el futuro del colectivo.

La capacidad estratégica, de organización y comunicación marcan la diferencia entre los colectivos profesionales.

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