"El primero de muchos pasos difíciles" para reducir el déficit

Obama congela dos años el sueldo a 2,1 millones de funcionarios federales

Barack Obama ha impuesto un ajuste de cinturón a los empleados federales, que suman 2,1 millones, y les ha congelado el sueldo en 2011 y 2012. Es una decisión que excluye al personal militar. El presidente pone así en marcha una de las "muchas medidas para reducir gastos" justo cuando ha de negociar con los conservadores planes para recortar el déficit y eliminar las rebajas fiscales de Bush a las rentas altas.

Este es el momento en el que todos estamos obligados a hacer sacrificios. Y estoy pidiendo a los empleados federales civiles que hagan lo que siempre han hecho: su parte". Con estas palabras, el presidente estadounidense informó oficialmente de la congelación de los salarios para unos 2,1 millones de personas que trabajan para el Gobierno federal. De la congelación, que durará dos años, se libran los militares pero no el personal civil del pentágono.

Con ello, el presidente quiere rebajar los gastos de la Administración en 28.000 millones de dólares en cinco años y 60.000 en la próxima década (46.000 millones de euros). Estos ahorros serán posibles porque la base salarial de los trabajadores será menor durante estos años según explicó Jeffrey Zients, el subdirector de la Oficina del Presupuesto de la Casa Blanca. Zients dijo que este era uno "de los muchos pasos difíciles" que habrá que dar para reducir el déficit.

Obama, que ya congeló el sueldo a los altos funcionarios y el personal de libre designación cuando llegó al poder, también quiere que para finales de 2012 se hayan recortado gastos en subcontrataciones por valor de 40.000 millones de dólares (cada año se destinan medio billón a estas) y se vendan propiedades inmobiliarias del Estado por valor de 8.000 millones de dólares más. Esta congelación salarial va a necesitar la aprobación del Congreso, algo que no será difícil dado que la minoría republicana es partidaria incluso de medidas más contundentes como reducir la jornada laboral de los funcionarios para ahorrar parte del salario. La Comisión Presidencial para la rebaja del déficit propone en su borrador, que debe publicar el 1 de diciembre, que la congelación debería durar tres años

Los militares se excluyen de esta medida de ajuste de la Administración

Las cifras apenas hacen mella sobre los 1,3 billones de dólares de déficit que tiene en la actualidad EE UU (un billón de euros), pero el objetivo de Obama va más allá de este recorte y lo que quiere es sentar el tono de unas negociaciones que empiezan hoy con los republicanos para buscar soluciones al déficit y concretar qué hacer con los recortes fiscales de George Bush que vencen el 1 de enero. Los conservadores los quieren mantener incluso para las rentas más altas y Obama solo para quienes ingresen menos de 250.00 dólares al año.

Dan Pfeiffer, director de comunicaciones de la Casa Blanca lo dejó claro en una charla con periodistas. "Los republicanos van a tener que explicar muy bien cómo podemos hacer frente a un coste de 700.000 millones de dólares", que es lo que cuesta mantener en diez años los recortes fiscales a los más ricos.

Obama dijo que espera que "se den pasos productivos sobre cuestiones que definen nuestro futuro".

Batería de propuestas

La comisión presidencial para el estudio de medidas con las que reducir el gasto y el endeudamiento tiene que presentar su informe el miércoles en Washington, algo complicado de hacer. El problema es que lo tienen que votar 14 de sus 18 miembros y el borrador, presentado hace unas semanas por sus copresidentes, no ha gozado de una cálida acogida. Ambos responsables, el demócrata Erskine Bowles y el republicano Alan Simpson, llevan varios días tratando de pactar algunos cambios con el resto de los comisarios antes de su discusión final.

El borrador plantea medidas que han levantado una fuerte polvareda y oposición y no son al 100% abrazadas por ningún grupo político. Se plantea una rebaja de los tipos impostivos, incluido el de sociedades, pero se eliminan un buen número de deducciones, entre ellas las que afectan a la vivienda. Además se plantean recortes en el Medicare (la financiación pública sanitaria para los mayores de 65 años) y las pensiones, entre otras disposiciones.