Insiste en que acreedores privados deben participar en el fondo de rescate europeo

Merkel no ve riesgo de impago en ningún país de la eurozona

La canciller alemana, Angela Merkel, ha asegurado que ningún país de la zona euro está en riesgo de impago y necesita reestructurar su deuda. Además, ha insistido en que los acreedores privados deben hacer su aportación al previsto mecanismo permanente de crisis de la eurozona para prevenir situaciones como la actual, en la que ha sido necesario el rescate de Grecia e Irlanda.

La canciller alemana, Angela Merkel
La canciller alemana, Angela Merkel

La canciller precisó, sin embargo, que no reclama esa aportación hasta 2013, cuando finalice el plazo de funcionamiento del actual paraguas de rescate acordado por la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

"Todo se mantiene como está acordado", subrayó Merkel con la vista puesta, según dijo, en "el actual alto nerviosismo" de los mercados financieros, a la vez que descartó la existencia de nuevos casos similares a los de Grecia e Irlanda.

Mientras tanto, los ministros de Exteriores de Alemania y Francia, Guido Westerwelle y Michèle Alliot-Marie, respectivamente, dijeron hoy en Berlín que sus Gobiernos trabajan de forma coordinada en el desarrollo y definición del nuevo mecanismo de la Unión Europea para afrontar futuras crisis financieras en la Eurozona.

"Queremos un euro protegido permanentemente de toda turbulencia mediante un mecanismo a prueba de cualquier inclemencia", dijo el jefe de la diplomacia alemana.

Su colega francesa, que visita por primera vez Berlín desde su reciente nombramiento, subrayó que las posturas de Berlín y París al respecto "son muy coincidentes" y denunció "los ataques especulativos contra Europa y el euro".

Ningún país dejará la eurozona

Por otro lado y en declaraciones recogidas por el diario germano Bild, el jefe del fondo de rescate europeo, el alemán Klaus Regling, afirma que, pese a la crisis de la deuda y la inseguridad de los mercados financieros, no habrá una descomposición del espacio de la moneda única.

"Un fracaso del euro es inimaginable", destaca Regling, quien cifra en "cero" el peligro de que esto suceda, ya que "ningún país abandonará voluntariamente el euro".