La riqueza nominal por habitante sube a los 18.557 euros

La renta per cápita repunta este año, pero se estanca su poder de compra

La renta per cápita de los españoles cerrará este año en unos 18.557 euros, con un ligero repunte nominal sobre la generada en 2009 (18.306), pero con un pequeño descenso en términos de poder adquisitivo. Este repunte corrige, en parte, el fuerte ajuste de la renta individual de 2009, cuando registró una caída severa tras 15 años de avance ininterrumpido.

La evolución del producto interior bruto generado en 2010, así como la renta neta disponible, revelan que los episodios más duros de la crisis económica han quedado atrás. Aunque el ajuste del empleo no haya concluido, sí lo ha hecho el de la producción, que, junto con un comportamiento muy modesto de la población residente, arroja una pequeña recomposición de la riqueza individual de los residentes en España.

Con los datos disponibles para los tres primeros trimestres del ejercicio y elaborados por el Instituto Nacional de Estadística, y con una estimación propia para el último trimestre del año, la renta per cápita disponible generada en 2010 cerrará el ejercicio en unos 18.557 euros corrientes. Esta cantidad supone un avance muy modesto, de un 1,36%, sobre la renta nominal disponible per cápita de 2009, que fue de 18.306 euros.

Esta cantidad es ligeramente superior a la renta per cápita de 2006, pese al avance. En todo caso, rompe la tendencia de descenso severo producida en 2009 (cayó un 4,28%), que a su vez se registraba por vez primera tras quince años consecutivos de expansión ininterrumpida de la riqueza por persona acumulada en el país.

La caída de la inversión estanca las cargas financieras y permite un alivio de la renta neta

Pese al ligero incremento, si se filtran los datos con el deflactor del consumo medio generado en los diez primeros meses del ejercicio (1,61% según los datos de Estadística), la renta per cápita en euros constantes de 2009 se limitaría este año a 18.258 euros. Por tanto, supondría una ligera caída sobre la del año pasado, y habría perdido capacidad de compra.

Este comportamiento tan modestamente expansivo de la renta individual en 2010 es más imputable a un estancamiento de la inversión que a un aumento en la renta generada. En términos brutos, la renta nacional cerrará este año en torno a 1,044 billones de euros, añadiendo a los tres trimestres ya transcurridos un avance en el cuarto similar al registrado hasta septiembre. El incremento de esta variable en el año será de un 1,45% nominal (en línea con el PIB, que rondará 1,057 billones de euros este año, inferior aún al de 2008) y que supondrá una progresión algo más positiva en la renta neta disponible en España, dado que la partida destinada a la formación bruta de capital se ha estancado este año, mientras que en 2009, pese a la crisis, aún crecía a tasas superiores al 6% por las obligaciones financieras contraídas por los agentes económicos y que en ningún caso dejan de ser atendidas.

En concreto, una extrapolación de la renta neta disponible contabilizada hasta ahora por Estadística a todo el ejercicio arroja un volumen de 854.610 millones de euros, que deberían ser repartidos entre 46,051 millones de personas residentes en España, determinada como cifra media de la población estimada para los diez primeros meses del año por el INE con las pistas aportadas por el padrón municipal. En concreto: 18.557 euros por persona.

La población media ha avanzado desde los 45,91 millones de personas de 2009 a los 46,051 de este año, uno de los incrementos relativos más modestos de los últimos años (136.000 personas, un 0,29%), tras avances muy abultados desde el año 2000. Esta moderación desacostumbrada en el comportamiento demográfico ha contribuido también al ligero alivio, aunque sea exclusivamente en términos nominales, de la renta individual. Si consideramos la población estanca, la riqueza neta por persona habría llegado hasta los 18.612 euros al año.

Desde 1995, desde la salida de la última crisis económica, la renta per cápita nominal se ha duplicado (de 9.580 euros a 18.557), con un incremento medio anual en torno al 5%. En valores reales, una vez deflactado el efecto de los precios de consumo, el poder de compra actual de los residentes en España es muy similar al de los años 2002 y 2003. Desde entonces se ha registrado una inflación del 24,3%, siempre según los datos de Estadística.

La población tiende al estancamiento

Si la población residente en España hubiese mantenido en el último año el ritmo desaforado de la última década, la renta per cápita habría descendido en 2010, como ya lo hizo en 2009. Pero la moderación en el tirón demográfico compensó en buena parte la modestia con la que se ha comportado el incremento de la renta. La severa crisis económica, más severa todavía en el empleo, es la causa principal de que el aumento de la población residente esté comenzando a agotarse. Los flujos inmigratorios han comenzado a ceder, y de una media de incremento neto de 600.000 personas de los diez últimos años, se ha pasado a un incremento de residentes este último ejercicio de solo 136.000, y donde incluso hay descenso de los residentes españoles.

No obstante, con la excepción de los dos últimos años de los analizados aquí, en todos los ejercicios el PIB, la renta bruta y la renta neta han avanzado más deprisa de lo que lo ha hecho la población, pese a su comportamiento acelerado. Por tanto, ha sido siempre un generador de actividad, aportando oferta de mano de obra y demanda de consumo e inversión.